05/09/10

Sempre hai un lugar para a poesía (LXXXII)

El leve martilleo del otoño
como una baraja de naipes afilados
sesga mi memoria,
y al pisar las lenguas secas,
desertoras tristes de sus árboles,
oigo mi voz y no me reconozco,
¿fue tan hermoso ese día de campanas
en que desnudo en la yerba
fabriqué este recuerdo?


Félix Francisco Casanova
de La memoria olvidada. (Hiperión, 1990)

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