Este libro, IV Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños, é de Ramón Suárez, con ilustracións de Cecilia Rébora e publicado pola Faktoría k de libros. 26 poemas cos que podemos gozar con rimas, cantos de berce, trabalinguas, divertimentos, ritmo e musicalidade.
“…La memoria es el baúl donde guardamos los recuerdos y en ella la infancia deviene en geografía fértil para la evocación y posterior escritura de poemas. Escribir para niños nace de escribir desde el niño que somos y nunca dejaremos de ser. Esto conlleva su dosis de asombro, inocencia, descubrimientos, humor, aventura, musicalidad, travesura lúdica de los sonidos y de los significados; es decir, equilibrio en un pie y en otro ¿el pie del lapicero? ¿o el dedo índice en las teclas? al saltar sobre la rayuela de las posibilidades infinitas de la imaginación…”
“Un libro que invita a cantar con el corazón, un libro que pide subirse a un árbol y leerlo en voz alta. O a decirlo casi en silencio cerca de tus sueños. Un libro que juega a la rayuela con sus sílabas. Lo dibujé con las hojas abiertas -con las alas abiertas- en las manos de los niños. Arma el rompecabezas de tu emoción cuando pases sus páginas. Disfruta sus versos y guárdalos cuando siembres en la palma de tu mano sus semillas, porque sus palabras son tuyas solamente”.
“…La memoria es el baúl donde guardamos los recuerdos y en ella la infancia deviene en geografía fértil para la evocación y posterior escritura de poemas. Escribir para niños nace de escribir desde el niño que somos y nunca dejaremos de ser. Esto conlleva su dosis de asombro, inocencia, descubrimientos, humor, aventura, musicalidad, travesura lúdica de los sonidos y de los significados; es decir, equilibrio en un pie y en otro ¿el pie del lapicero? ¿o el dedo índice en las teclas? al saltar sobre la rayuela de las posibilidades infinitas de la imaginación…”
“Un libro que invita a cantar con el corazón, un libro que pide subirse a un árbol y leerlo en voz alta. O a decirlo casi en silencio cerca de tus sueños. Un libro que juega a la rayuela con sus sílabas. Lo dibujé con las hojas abiertas -con las alas abiertas- en las manos de los niños. Arma el rompecabezas de tu emoción cuando pases sus páginas. Disfruta sus versos y guárdalos cuando siembres en la palma de tu mano sus semillas, porque sus palabras son tuyas solamente”.





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