Blogue de Gracia e de Anxo, blogue de pingas e de icebergs, do que nos preocupa ou nos chama a atención, de biblioteca e de aula.

Amosando publicacións coa etiqueta Artigos de prensa. Amosar todas as publicacións
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09/09/18

Cómo se fabrica una puta

 "Las putas se fabrican a escala industrial porque la 'industria del sexo' las necesita"

http://razonyrevolucion.org/como-se-fabrica-una-puta/
                                  
Vivimos en una sociedad que piensa que las putas son putas porque así han nacido. En una sociedad machista y patriarcal, donde teóricamente las mujeres somos iguales pero en la práctica, nacemos y nos educan para servir a los hombres. La educación sexo-afectiva brilla por su ausencia y el sexo no comercial es un tema tabú que esconde la posición que tenemos las mujeres en la política sexual de roles frente a los hombres, la inferioridad, y eso, claro, nos deja en una situación muy vulnerable.  Así es muy fácil fabricar putas. La sociedad fabrica putas para que los hombres tengan el privilegio de disponer del cuerpo de algunas mujeres.
En Rumanía, primero me topé con los hombres acosadores, después con los violadores y luego con los proxenetas (muchos de ellos son también violadores que escogen a niñas para violarlas, quebrarlas y luego venderlas: la fabricación de putas y la violencia patriarcal son inseparables).
Y todos esos hombres que conocí se movían impunes, arropados por sus familias, su comunidad más cercana y la complicidad del Estado proxeneta.
Las putas no tenemos paz. Lo pude descubrir en mis carnes después de sufrir esa violación múltiple a los 13 años. Me convirtieron en puta sin importarles que yo en realidad quisiera ser médica o profesora. Abandoné los estudios por no soportar toda aquella situación y aquel dolor. Las violaciones y la persecución se volvieron sistemáticas y yo, en la soledad y el abandono más absoluto, encontré la (falsa) solución el día que dejé de resistirme y me resigné.
Me escapaba muchísimo de mi casa porque mis padres me pegaban y me maltrataban psicológicamente acusándome de ser una niña muy mala, que solo les había dado disgustos (a pesar de que era una niña muy tranquila y muy inteligente antes de que me violaran). No recuerdo exactamente dónde estuve durante la semana que escapé, pero sí me acuerdo que era un piso y que por allí pasaron muchísimos hombres, no sé cuantos. Día y noche, sin descanso.
Después de una semana, no sé cómo, volví a casa. Mis padres me pegaron, me acusaron, me echaron en cara lo mala que era por escaparme de casa y por cómo buscaba que los hombres me violaran. Yo no decía nada, no hacía nada, no sentía nada. Estaba totalmente fuera de mí, en estado de shock. Recuerdo, paradójicamente, que no sentía absolutamente nada…nada de nada. Y tampoco hablaba. Me diagnosticaron un cuadro de mutismo y me encerraron en el manicomio. Allí me atiborraban a pastillas. Me dolía todo, estaba muy cansada. No podía ni andar 20 metros del cansancio. Allí había niñas y niños muy enfermos mentalmente. Las noches eran terribles. Éramos muchos en una misma sala o habitación. Los internados gritaban, tenían ataques, las cuidadoras les ataban a la cama, les pegaban, ellos y ellas lloraban desesperadamente hasta que se quedaban dormidos entre lágrimas, sudor y orina. Y yo no sentía nada, no pensaba nada, no articulada palabra. Solo quería y necesitaba un poco de amor y comprensión. Me soltaron al mes porque no tenía ninguna enfermedad mental.
Empecé a hablar poco a poco y solo lo mínimo. Hoy en día sigo hablando lo mínimo con mis padres. A partir de esa experiencia se rompió cualquier relación con ellos. Decían que era una vergüenza para ellos y me repudiaron. Es algo muy común en Rumanía. A los 16 empecé a trabajar en una fábrica y a intentar sacar la vida, mi vida, adelante.
El amor de mi hermana pequeña fue crucial para que no me suicidara.
Ellos me convirtieron en una puta y cuando lo consiguieron, los acosadores, los violadores y los que manejaban el lado oscuro de la ciudad cambiaron totalmente su actitud hacía mi: ¿por qué? Porque luego vendría mi entrada en el sistema prostitucional y lo que conocemos como “trata de mujeres con fines de explotación sexual”. Ya me habían doblegado con sus torturas y sus violaciones repetidas… después se dedicaron a repetirme las bondades que tenía la prostitución. Me convencieron de que mi mejor destino era empezar a ejercer la prostitución en España, me convencieron de que si era lista, en un par de años tendría la vida solucionada, poniéndome como ejemplo algunas pocas mujeres que había en la ciudad, que tenían casas, conducían coches lujosos, vestían ropa de marca y usaban perfumes caros.
Eso no ocurría de manera desinteresada ya que esas pocas “privilegiadas” les servían a los proxenetas como gancho para captar y convencer sin mucho esfuerzo a las demás. El privilegio de unas pocas era y es el yugo de todas las demás. Esa es una jugada maestra de los proxenetas. De esta forma se convierten también en salvadores y supremos protectores.
En España la demanda de prostitución es muy elevada y la prostitución es vista con total normalidad o en algunos casos como un mal necesario y como no se puede cubrir con las mujeres que están “encantadas” de prostituirse, se recurre a la fabricación de las putas:  a través de pactos entre hombres, el patriarcado de las instituciones y del comercio y las redes de proxenetas, se convierten así en una gran multinacional que traspasa todas las fronteras. Ese gran negocio y disfrute de los hombres que es la trata se consuma con mujeres violadas en su niñez, quebradas y obligadas a agachar la cabeza, mujeres a la que se las deshumaniza para que puedan venderse, como me vendieron a mí a los 17 años por 300 euros unos proxenetas rumanos a un proxeneta español.
El prostíbulo, mi campo de concentración
¿Cómo fueron los cinco años dentro de los más de 40 prostíbulos en los que viví? Lo transmito con una imagen, un reloj sin agujas. La esclavitud es una vida sin sentido del tiempo. Sin voluntad para reconocerte a ti misma como persona. Cuando el proceso de deshumanización es constante, la disociación y el olvido son necesarios, es más, son un mecanismo muy poderoso de supervivencia dentro del campo. Describo los prostíbulos como campos de concentración de mujeres, porque tenía todos los sentidos puestos en sobrevivir. Recuerdo lo difícil que se me hacía pensar allí, cuando me recuerdo a mí misma teniendo que tomar decisiones, el miedo me invade y me paraliza igual que lo hacía entonces. Me estremece el recuerdo de nosotras en fila esperando nuestro turno para cobrar el dinero que nos tocaba después de 12 horas de lo que la industria del sexo llama “trabajo”. Nosotras en fila esperando el cambio de sábanas, nosotras en fila dirigiéndonos a la sala del bar, nosotras en fila hablándoles a los puteros, en fila esperando el turno para comer, nosotras en fila haciendo cola para entrar a un cuarto con un putero. Aún recuerdo el olor a ambientador, el humo de nuestros cigarros, el alcohol, la cocaína, la música alta y esas canciones de amor que nos poníamos con monedas, las películas porno que ellos ponían con monedas, las luces rojas de neón… Recuerdo nuestras risas, llantos, peleas, nuestras pequeñas conversaciones y planes de futuro. Todas, absolutamente todas, soñábamos con salir de esa vida cuanto antes.
Todo formaba parte de la experiencia concentracionaria: estar las 24 horas del día obligadas a ver películas porno, a no dormir cuando quieres, a no comer cuando quieres, a ser y a actuar en relación a lo que los puteros exigen, a vestir como ellos lo desean, a tener otro nombre, a dormir en la misma cama en la que durante horas los puteros han hecho posible que la repetición del acto sexual se transforme en una de las formas de torturas más brutales. Además, el dinero que ganamos en supuesta libertad es usurpado por los proxenetas y que ese dinero beneficia a ayuntamientos, a Hacienda, al Estado proxeneta.
En el prostíbulo pierdes tu identidad y te conviertes en una mujer en serie: intercambiable y utilizable sin medida. El campo te aliena, te despersonaliza. Muchas mujeres prostituidas mueren por enfermar gravemente a causa de las adicciones, los abusos y la tortura; las que son asesinadas, las víctimas de feminicidio por prostitución son las grandes olvidadas de la violencia machista. Mujeres desechables, hermanas nuestras atravesadas por múltiples violencias durante su -por lo general- corta vida, son asesinadas con brutalidad y saña, sus cuerpos destrozados son encontrados con frecuencia en descampados, o en contenedores, o en bolsas de basura. A pesar de que se trata de crímenes machistas por antonomasia, no son reconocidos como tales, ni por las leyes, ni por la gente. En la base de datos de Feminicidio.net hemos documentado 42 feminicidios en el sistema prostitucional, cometidos entre los años 2010 y 2018. Sin contar con las desaparecidas por trata. Si apenas importan las prostitutas asesinadas: ¿A quién le importa las putas desaparecidas? El campo de concentración nos abduce, nos explota, nos extermina, nos desaparece o nos aniquila poco a poco.
La alianza putero-proxeneta es de las más fuertes y leales en el patriarcado, entre estos dos roles de machos no hay fisuras, protegen la masculinidad hegemónica y por eso necesitan resguardarse en lugares físicos donde las únicas mujeres que estén allí sean cosificadas, sumisas y estén dispuestas a ser humilladas, usadas y torturadas por ellos, bajo la “legalidad” que le concede el Estado proxeneta. El prostíbulo es el símbolo más contundente y claro de que el patriarcado no está dispuesto a que las mujeres alcancemos la igualdad. Mientras haya prostíbulos, no solo se garantizará que siempre hay un lugar en el que la masculinidad hegemónica está a salvo sino que los hombres como ciudadanos, con la ayuda del Estado, las leyes, los jueces, la policía, los partidos políticos, las religiones y la indiferencia social, pueden disponer de mujeres desechables y explotables.
Conocí tres tipos de puteros
Algunos iban de buenos y me hacían preguntas, me contaban cosas, yo tenía que ser muy amable con ellos y sonreírles, escucharles y aprobarlos con cariño y admiración. Para mí esa situación era una de las más enloquecedoras. Ellos me obligaban a estar allí presente, no sólo en cuerpo sino también en mente. Aquello era una tortura para mí y sé que también para la gran mayoría de mujeres prostituidas. Mientras estaba con ese tipo de putero no podía contar el dinero que había ganado ese día y cuánto me quedaría a mí. Tampoco podía contar cuánto me faltaba para comprar esa casita con jardín. Tenía que estar allí, verle la cara, sentir sus sucias caricias y su aliento. Y abrazarle y acariciarle. Eso y sonreír. ¡Muy importante! La impotencia y la rabia que me producía eso no puedo describirlo en palabras. Babosos que querían mi cuerpo, mi alma, mi mente y todo mi ser por un miserable billete. Además, pareciera que debía estarles agradecida porque ellos supuestamente me trataban bien. Solía acabar desquiciada diciéndoles que follaran de una vez y se largaran. Se ofendían muchísimo y pasaban de ser los novios más amorosos a llamarme puta asquerosa, mentirosa y estafadora de la manera más violenta. Eso me traía siempre mala fama y tuve que dejar de hacerlo así y tragar en silencio esos ataques de locura que me daban cada vez que estaba con un putero “majo”.
Luego estaban los que iban al grano. Ellos pagaban, penetraban y se iban. Por lo menos así podía evadirme y estar mentalmente allí donde quería estar. Para ese tipo de puteros las putas somos solo un cuerpo con orificios para penetrar. No hay deseo y poco les importa en lo que estamos pensando. Debemos hacer una performance igual que en las películas que vemos en esos televisores las 24 horas del día. Gemir, sonreír y hacer como que estamos participando. Con eso ya les parece satisfactorio. Después se van y nos quedamos con nuestro cuerpo violentado y dolorido. ¡Pero ya falta menos para cumplir el sueño!
También están los sádicos y misóginos. Las prácticas de tortura física y psíquica que llevan a cabo para sentir satisfacción son difíciles de narrar. Ser mordida, pellizcada, golpeada, insultada, vejada y reducida a nada. En cuanto más dolor, humillación y miedo te hacen pasar, más disfrutan.
Al principio pensaba que podía identificarles antes de entrar al cuarto pero la experiencia me demostró lo contrario. Daba igual si el putero era político, juez, policía, fiscal, periodista, sindicalista, obrero, empresario, deportista, casado, soltero, joven o mayor. Nunca sabía con cuál de esos tres tipos de puteros me iba a encontrar una vez que se cerraba la puerta de la habitación.
Todos eran repulsivos.
En cualquiera de los casos, debía “ser lista y sacar el máximo dinero posible en el menor tiempo posible”. Me lo recordaba una y otra vez mi proxeneta. Añadiendo que yo era libre de hacer lo que quisiera pero mejor ser lista y actuar de forma inteligente. Manejar a los hombres, sacarles la pasta, tener el poder sobre ellos. Es curioso cómo este mismo discurso lo tienen los y las que dicen estar en contra de la trata pero defienden la prostitución en nombre de la transgresión y la liberación de las mujeres. Los mismos argumentos que han utilizado y utilizan los proxenetas y los tratantes para explotar sexualmente a miles, millones de mujeres en todo el mundo son los que utilizan algunas activistas que defienden la prostitución como un trabajo que empodera y libera.
Me escapé del proxeneta español que me compró porque pronto descubrí que se estaba aprovechando de mí y siempre me quitaba casi todo el dinero. Mis cálculos no salían después de pagar la deuda, la habitación, la manutención, el alcohol, la cocaína, la ropa, los cosméticos, las multas… todo estaba montado para quitarnos casi todo el dinero y lo poquito que nos quedada debíamos invertirlo en seguir siendo putas y cumplir con los mandatos que los puteros exigían.
Me escapé y decidí seguir persiguiendo mi sueño. Me quedé atrapada en el sistema prostitucional durante cinco años. La verdad es que en todos los sitios la situación era exactamente la misma. No tenía un proxeneta oficial pero seguía siendo explotada sexualmente por cada uno de los proxenetas dueños de prostíbulos, legalmente llamados “empresarios de ocio” y que integran una gran red mafiosa a lo largo y ancho del Estado español.
En ningún momento llegué a identificarme como víctima de trata. Primero, porque no sabía qué era la trata. Y segundo, porque tenía una idea equivocada de la trata que no iba conmigo. Hasta a mí me daban pena las mujeres engañadas, obligadas, encadenadas.
Cada año que pasaba me era más difícil salir de allí. Me producía mucho dolor salir sin nada después de todo aquel sufrimiento así que me prometía a mí misma que iba a estar solo un año más. Y luego otro y otro. Fui capaz de decir “¡Basta!” y de no alargar más la agonía cuando asumí que me habían engañado y que jamás iba a conseguir mi sueño. Que iba a ser pobre y que no me llevaría nada material de esos cinco años de experiencia concentracionaria.
Salí (y muchas otras salen) cuando ya no son lo bastante “nuevas” o lo bastante “disponibles las 24 horas”. La gente se suele extrañar cuando digo que nos dejan marchar en el momento en el que ya no aguantamos esa vida y cuando ya dejamos de creer que algo bueno va a pasar allí dentro. No debería extrañar que por una mujer que se retira en silencio absoluto y sin el menor apoyo y reparación, en su lugar hay tres nuevas disponibles. Las putas se fabrican a escala industrial porque la industria del sexo las necesita y esta invierte muchísimo dinero en hacer ver a las jóvenes mujeres que su mejor destino es ser putas. La historia se repite una y otra vez, sin parar.
En la actualidad, me siento privilegiada por muchas razones, pero principalmente por poder pensar. Pensar me parece un acto de rebeldía.
¡El feminismo y la sororidad me salvó la vida!

11/09/16

Non á violencia contra as mulleres (CDLXXXI)

No todos los hombres maltratan a las mujeres, 
pero todos debemos condenarlo


El hecho de que los hombres no estemos condenando a aquellos que maltratan a las mujeres y a las niñas nos convierte en cómplices de estos actos. La violencia machista es una pandemia. En el Reino Unido, 117.568 hombres se han sentado en el banquillo por delitos cometidos contra mujeres en el periodo 2015-2016; lo que representa un aumento del 10% respecto al año anterior. De por sí, estas cifras son alarmantes y, sin embargo, son solo una muestra de los niveles de violencia, abuso y acoso que las mujeres están soportando. En realidad, la mayoría de las agresiones nunca se denuncian.
Se calcula que en 2014, 1,4 millones de mujeres fueron víctimas de violencia doméstica solo en Inglaterra y Gales. Anualmente, unas 400.000 mujeres sufren algún tipo de agresión sexual y unas 85.000 son violadas. Hablando claro: los agresores creen que van a salirse con la suya y, lamentablemente, están en lo cierto.
Los hombres no suelen condenar esta gigantesca ola de violencia por dos motivos. El primero es que creen que hacerlo no sería más que una muestra de “alarde de virtud”; es decir, hombres que se identifican como de izquierdas y que así se marcan un tanto por sus ideas políticas. Y sí, este tipo de hombres existen, y en su perfil de Twitter se describen como “feministas”, al más puro estilo de los adolescentes que pegan pegatinas de sus grupos de música preferidos en sus carteras escolares.
La otra reserva es mucho más convincente. Señala que vivimos en una sociedad en la que los hombres controlan todos y cada uno de los pilares de poder; desde el parlamento a los negocios o los medios de comunicación. Sistemáticamente, silencian las voces de las mujeres incluso en aquellos temas que les afectan. No es de extrañar que las mujeres suelan ser las principales víctimas de las medidas que se adoptan; por ejemplo los recortes de la seguridad social. Sería perverso que no fueran las mujeres las que lideraran la campaña contra agresiones cometidas, en su inmensa mayoría, por hombres.
¿Qué papel podemos desempeñar los hombres? Jill Robinson trabaja como voluntaria de la campaña White Ribbon (cinta blanca) que insta a los hombres a sumarse a la causa. Creció en el área rural de Devon en los sesenta y solía encerrarse con su madre en la habitación para esconderse de un padre alcohólico y agresivo.
Su padre creía que las mujeres no necesitaban una educación, así que ella solía estudiar a escondidas en el campo. En esa época no existían las líneas telefónicas de ayuda u hogares para mujeres maltratadas.
Cuando terminó el instituto y consiguió plaza en la universidad, su padre se enfureció y fue contando por el pueblo que su hija se iba de casa porque quería abortar. “Yo era una adolescente bastante ingenua”, recuerda con lágrimas en los ojos. “¿Por qué me trataba así? Los padres deberían tener otro tipo de comportamiento”. Cree que los hombres tienen la responsabilidad de condenar estos actos. “Es clave que todo el mundo alce su voz contra este tipo de actos, sin excepción”, explica. “Los hombres también deben liderar esta causa”.
La campaña de la cinta blanca se lanzó hace diez años para mostrar “el problema de la gran prevalencia de agresiones cometidas por hombres contra mujeres, y mostrar que el silencio de los demás hombres resulta chocante”, indica David Bartlett, el director de la campaña. “De algún modo, es como si estos hombres también fueran agresores, ya que miran hacia otro lado como si esto no estuviera pasando y como si no fuera su problema”.
A los hombres se los educa para que se sientan superiores y para que vean a las mujeres como objetos. Maltratar a las mujeres es la manifestación más brutal de la idea, alimentada durante siglos, de que las mujeres están al servicio de los hombres y existen para satisfacerlos. Las violaciones, las agresiones sexuales y los feminicidios son el último eslabón de la suma de bromas y comentarios degradantes. Piropos de mal gusto en las calles, fotografías que presentan a las mujeres como objetos, hacer callar a las mujeres que se atreven a expresar su opinión, a menudo con comentarios insultantes en las redes sociales sobre su apariencia física.
“La sociedad del Reino Unido es profundamente misógina”, indica Sam Smethers, director ejecutivo de Fawcett Society. “Toleramos que se le reste importancia a la violencia machista y también que las mujeres sean tratadas como objetos”. Se ha creado un clima en el que la violencia machista termina por aceptarse. Y los hombres tienen la responsabilidad de revertir esta situación.
Barlett señala que los agresores deben rendir cuentas por sus actos: “A muchos chicos en todo el mundo se les dijo que este tipo de comportamiento es aceptable y creen que, de alguna forma, están mostrando su hombría”.
El hecho de que la sociedad siga promoviendo ciertos estereotipos resulta dañino para la formación de los chicos. “Este tipo de estereotipos hacen que el listón de cómo debe comportarse un hombre con las mujeres sea muy bajo”, indica Rachel Krys, codirectora de la coalición End Violence Against Women (Fin de la violencia de género). Los hombres que son homosexuales, bisexuales o transgénero, o que simplemente no se identifican con ciertas nociones de masculinidad, también pueden ser víctimas de este tipo de violencia.
Los hombres deberían apoyar muchas de las peticiones que están sobre la mesa y que son de orden práctico.
En un país en el que semanalmente una o dos mujeres son asesinadas por su pareja o expareja, lo cierto es que desde que los conservadores se hicieron con el gobierno seis años atrás se han cerrado el 17% de las casas de acogida. Es necesario terminar con los recortes que pongan en peligro la vida de las mujeres. La Fawcett Society quiere que la violencia machista pase a ser considerada un delito de odio; un enfoque que ya ha sido adoptado por la policía de Nottinghamshire. El odio misógino suele venir acompañado de otras actitudes intolerantes. Pensemos por ejemplo en los hombres blancos que han agredido a  mujeres musulmanas en la calle.
Los hombres que se unan a esta campaña deben mostrar tacto. Como señala Barlett, no deben obviar el hecho de que las mujeres han librado esta lucha durante décadas y no deben comportarse como si hasta ahora no se hubiera hecho una aportación importante. Smethers afirma que debe ser “una alianza con las mujeres y de acuerdo a sus normas”.
A los hombres les resulta muy fácil esquivar este tema. “Yo no soy un agresor, nunca maltrataría a una mujer. ¿Qué tengo que ver yo con todo esto? ¿Por qué culpabilizar a todos los hombres por los actos cometidos por una minoría?”. Lo cierto es que no es necesario darle muchas vueltas al asunto para entender que hemos crecido en una sociedad que reforzaba nuestro sentimiento de superioridad y la dominación. No la hemos inventado pero la hemos heredado. Y a no ser que consigamos cambiar estas creencias y apostar por un concepto de masculinidad más inclusivo, la violencia machista se seguirá sintiendo legitimada.
Las feministas y los activistas LGBT (lesbianas, gay, bisexuales, transexuales y transgénero) han contribuido a redefinir el concepto de masculinidad para enfocarlo hacia la aceptación y no hacia la dominación. Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer y si queremos terminar con la violencia machista los hombres tenemos la obligación de escuchar a las mujeres y denunciar estas situaciones.

08/11/15

Non á violencia contra as mulleres (CDXXXVIII)


http://www.farodevigo.es/portada-deza-tabeiros-montes/2015/11/08/presencia-lalinense-marcha-violencia-genero/1346796.html



Onte estiven nunha marcha histórica e multitudinaria contra a Violencia de Xénero. Foron máis de 24 horas intensas, de esgotamento total e absoluto e de emoción. Dubidei moito ante a decisión que supuña "perder" tantas horas de traballo da fin de semana, pero... sentía que hai cousas que debo facer e que están por riba das miñas obrigas profesionais. Así que fun, e alégrome. Compartín con milleiros de mulleres e homes a preocupación pola realidade social que vivimos, e berrei contra unha sociedade que cala e outorga, ante un goberno que non ten nada que aportar e ante uns medios que falan de "mortes" e non de "asasinatos". Así que si, coido que fixen ben en ir. Aínda que agora me vexa agobiada e sinta que o domigo foxe das mans sen rematar todas as tarefas. Xa as rematarei, xaora!!!


Déixovos aquí o artigo de Nuriva Varela, a quen coñecemos nos Cursos de Igualdade do verán do Concello de Lalín. Uns cursos que tamén son motivo de orgullo, por outra parte:

Conocida es la respuesta que dio Hannah Arendt ante un grupo de periodistas cuando llegó a su exilio norteamericano. Uno de ellos, probablemente buscando el titular de Adolf Hitler, le preguntó: “¿Quién es para usted el mayor asesino del siglo XX?” Ella, sin dudarlo, contestó: “El páter familias”.
Eso ocurría a mediados del siglo XX. En los primeros años del XXI, podríamos dar idéntica respuesta. La violencia de género, según Naciones Unidas, es la principal causa de muerte para las mujeres de entre 15 y 44 años en todo el mundo, por delante de las provocadas por el cáncer, los accidentes de tráfico o las guerras.
Podríamos llenar este periódico entero de cifras de la vergüenza. Existen en todo el mundo entre 113 y 200 millones de mujeres demográficamente desaparecidas. Cada año, entre 1,5 y 3 millones de mujeres y niñas pierden la vida como consecuencia de la violencia o el abandono por razón de su sexo. Como publicó hace años The Economist, “cada periodo de dos a cuatro años, el mundo aparta la vista de un recuento de víctimas equiparable al Holocausto de Hitler”.
La conclusión del primer informe mundial sobre violencia de género realizado por la Organización Mundial de la Salud, le puso el calificativo de epidemia: “La violencia contra las mujeres es un problema de salud global que tiene proporciones epidémicas”, decía textualmente. En marzo de 2014, el Informe sobre violencia contra las mujeres realizado por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea concluía que en el último año, 13 millones de mujeres sufrieron violencia física en los 28 estados miembros; 3,7 millones fueron violadas y nueve millones de mujeres fueron víctimas de acoso. A lo largo de su vida, 62 millones de europeas, es decir, una de cada tres, ha sufrido violencia física o sexual —la encuesta recoge datos a partir de los 15 años así que se queda fuera toda la violencia sufrida por las niñas—. Prácticamente la mitad, el 47%, ha sufrido violencia psicológica por parte de su pareja y son 102 millones de mujeres las que han sufrido acoso sexual. 800 mujeres asesinadas en España en algo más de diez años, que sepamos, porque tampoco tenemos las cifras exactas, es una ignominia. Sin paliativos. No hay excusas. Vergüenza provocan quienes intentan minimizar esta barbarie.
Pero aún más. El porcentaje de mujeres que señaló en la Macroencuesta de 2011 haber sufrido violencia de género alguna vez en la vida fue del 10,9% del total de entrevistadas, lo que equivale a más de 2.150.000 mujeres. De ellas, estarían en la actualidad en situación de maltrato casi 600.000 mujeres. ¡600.000 mujeres se encuentran actualmente en España en situación de violencia! y un total de más de 2.150.000 la han sufrido alguna vez en su vida.
Si en vez de cifras hablásemos de personas, con sus nombres y apellidos, y si sustituyéramos las estadísticas por los detalles de sus vidas y las circunstancias de sus muertes, el relato sería insoportable. No hay sumario capaz de recoger las realidades de los miles de mujeres que han sido maltratadas, agredidas sexualmente o asesinadas por violencia de género.
Entonces, ¿qué significado tiene la ciudadanía de las mujeres en este contexto? Es obvio que se trata de una “ciudadanía en entredicho”, una ciudadanía cuestionada y tensionada cotidianamente. Las propias conclusiones del informe europeo señalan que, como la mayoría de las mujeres no recurre al sistema judicial ni a otros servicios, se pone de manifiesto que las necesidades y los derechos de millones de mujeres europeas, sencillamente, no se abordan en la práctica. Es decir, vivimos algo así como un simulacro democrático en lo que respecta a las mujeres. Somos espectadoras de excepción de un tremendo retroceso en políticas de igualdad y un tremendo retroceso en derechos y libertades. Estamos viviendo una fuerte reacción patriarcal, un verdadero rearme de la alianza capitalismo-patriarcado. Y esto no es teoría, nos está golpeando duramente, día a día.
Sin embargo, esta realidad no abre los informativos, no está en la prioridad ni en el discurso político, ni siquiera en la agenda, no forma parte de las grandes cuestiones de Estado. Es, simplemente, una realidad silenciada. Otro relato silenciado. El presupuesto para igualdad y violencia para 2016 representa el 0,0103% del total de los Presupuestos Generales del Estado. Eso es lo que valen nuestras vidas, el 0,01%
Nos enfrentamos a una cultura del simulacro que sostiene el “velo” de la igualdad como un juego de magia mientras escuchamos nuevos discursos que alimentan la misoginia histórica. Palabras nuevas para realidades antiguas; opciones políticas rejuvenecidas para estructuras de poder patriarcales; lenguaje sexista para mantener los imaginarios de discriminación; cultura del simulacro para seguir apropiándose —a nivel global— de los valores dominantes y normativos; mitos modernos para asentar la histórica usurpación del cuerpo de las mujeres; economía especulativa que arruina los estados del bienestar a costa, entre otras muchas cuestiones, del trabajo no remunerado de las mujeres; economía de rapiña que coloca en situación de extrema vulnerabilidad a millones de mujeres y niñas; discursos políticamente correctos que pretenden invisibilizar la barbarie; leyes que apelan a la igualdad y a la no violencia de género que sistemáticamente no se cumplen; normalización de la compra-venta de mujeres apelando a la libre elección. Miles de mujeres maltratadas, violentadas y asesinadas impunemente.
Por eso hoy estamos en las calles. Rompiendo el silencio, rasgando el velo de la igualdad, plantando cara a la impunidad, poniendo cifras y nombres al relato silenciado, exigiendo nuestros derechos de ciudadanía, cuestionando el simulacro de democracia, denunciando una economía de rapiña y, sobre todo, recordando lo obvio: que la felicidad de las mujeres sí importa, y su sonrisa, y sus deseos, y sus sueños, pero sobre todo, importan sus vidas, nuestras vidas.

29/09/13

Digades filla

Reproduzo (aínda non saín do meu abraio e impotencia) o imprescindible artigo que Valentina Formoso publicou en Prolingua:

Dime, hija, hija mía lozana...
No remate dun verán máis no que nais e pais falaron do moito tempo sen escola que teñen os rapaces e rapazas, do número de cadernos que fixeron para repasar (obviamente de “lengua” (castelá), de inglés e de matemáticas, quedando a nosa lingua maioritariamente excluída tamén dos deberes de verán), xa toca empezar co tema do novo curso académico e dos libros de texto.
Nas vésperas de comezar o novo curso, un máis a sumar no proceso de desgaleguización do que vimos dando conta nestas Voces, non pensen, lectores e lectoras, que o tema deste artigo vai versar sobre os libros que a sociedade do futuro ten que engulir en inglés para aprender algo sobre o toxo -cada vez máis queimado- dos nosos montes. Este plurilingüismo, mal entendido e mal enfocado, xa claramente plasmado noutra “voz” por Mercedes Queixas, véndeselle ás familias como a panacea dunha modernidade que, na realidade, encobre o desleixo pola lingua propia de Galicia e pola súa promoción e normalización. Disto, máis ou menos, xa estamos ao tanto. Pero escápansenos detalles que, se cadra, por non viren orquestrados en Decretos, non lle damos a importancia que teñen, pero que -non fondo- teñen a intención de reducir a nosa cultura, non só ao tamaño bonsai, senón ao de gañota, despois de cortala polo pé.
Volvamos aos libros de texto. Nun deles, o de Lingua castelá e literatura de 2º ESO da editorial SM, hai un bo exemplo destes intentos. Na páxina 128 (unidade 6) fálase do xénero lírico e os e as discentes que traballan con este material, teñen unha mostra de como se tratou o amor na poesía nas diferentes épocas da literatura (castelá). O primeiro texto, pertencente á Idade Media, está tirado, segundo reza no pé, dunha “Antología de la poesía medieval” da editorial Ágora. E de que poema da “poesía medieval española” pensades que se trata? Pois un que empeza: “Dime, hija, hija mía lozana...”, que vén sendo a tradución da famosa cantiga de amigo escrita en galego-portugués (dato que non se cita en ningures, por suposto):

Digades filla, mia filla belida
por que tardastes na fontana fría
Os amores hei...

Mais o que o alumnado pode ver e ler é:

Dime, hija, hija mía lozana
por que tardaste en la fría fuente?
Amores tengo
-Tardé madre en la fuente fría
porque los ciervos del monte el agua revolvían
Amores tengo
Tardé madre mía en la fría fuente
porque los ciervos del monte revolvía el agua
Amores tengo
-Mientes, hija mía, mientes por tu amigo
Nunca viu un ciervo que revolviese el río
Amores tengo

Ademais de presentaren estes versos sen ritmo nin rima, os mesmo que montaron o escándalo pola cita do artigo 5.1 do noso Estatuto ... argumentarán que este é un libro dunha editorial estatal que tanto se vende en Murcia, en Salamanca ou na Coruña e que teñen que “entendelo”... O que non escoitei aínda foi a explicación que lle dan a que aínda neste curso que pasou se lles ensinase aos estudantes de secundaria que as cantigas galego-portuguesas e as jarchas formaban parte da literatura castelá medieval,.... E que o peor deste intento de usurpación da nosa brillante lírica medieval non é que nun libro apareza unha cantiga traducida, senón que o profesorado de castelán en Galicia explique, ratifique e reafirme tal cantiga “medieval castellana” diante do alumnado... A este paso aínda teremos que escoitar que a que aparece no libro de “gallego” é tradución, ou unha copia, da de castelán...
Ao lado dunha política lingüística autonómica que está triunfando no intento de arrincar o galego desde as escolas infantís ata o bacharelato, hai outras políticas máis “sibilinas” pero que cumpren a mesma función des-normalizadora para a cultura galega en xeral e para a lingua en particular. A intención é arrasar, pero con menos fume ca o que botan os montes, de aí que cause menos estupor social, mais mostra o nulo interese polo patrimonio propio: histórico, cultural, lingüístico e ecolóxico.

09/06/13

Non á violencia contra ás mulleres (CCCXX)

 Artigo de Alba Sánchez en "Sermos Galiza":

Rachando co terrorismo machista!

 Escribir para nos desafogar, mais rebeldía e acción son as ferramentas necesarias para os tempos que estamos a vivir.
Todas percibimos o terrorismo machista, que ten o seu espello no asasinato de mulleres en mans de homes, os cales non reflicten nada máis que a súa insensibilidade ante as persoas, e desde logo, a inferioridade e a baixa autoestima consigo mesmos, pretendendo que as mulleres, que cren da súa propiedade, se sintan igual. Non hai argumentos nin razóns lóxicas para xustificar os numerosos casos que nos invaden.
Erguernos, abrir o xornal, as redes sociais e atopar día si, día tamén, novos casos de violencia machista. Dor, noxo, rabia é o que sentimos as que non entendemos nin aceptamos ver como aumentan os asasinatos e agresións ás mulleres. Dor, noxo, rabia, as que non comprendemos que os medios de comunicación controlados e manipulados polo PP, xustifiquen estas agresións declarando que as mulleres non denuncian, que son supostos casos, que morren mulleres, que son presuntos autores dos feitos... Dor, noxo, rabia, ao vermos o goberno actual da Xunta de Galiza cómplice deste terrorismo, por non poñer solución nin amparar as vítimas de violencia machista, xa que, segundo os datos, rexistráronse 5173 denuncias de mulleres por agresións, e tan só 250 delas recibiron o “salario da liberdade”.
Até cando imos seguir erguéndonos e ver novos casos? Até cando? Basta xa, no que vai de ano 27 mulleres foron asasinadas en mans das súas parellas no Estado Español.
Só a extrema dereita do PP,  que ten por bandeira o fascismo máis rancio e máis noxento, envolto nunha oscura capa ultracatólica, se atreve a xustificalo ou a non poñer en práctica medidas que acaben xa, dunha vez, co patriarcado, con estas políticas, con esta educación; apostemos por contribuír a crear unha sociedade máis xusta, onde as persoas sexan o máis importante e por implantar un modelo educativo que fomente o traballo entre persoas e que ensine a pensar, a querer e a respectar @s demais.
Tamén todas escoitamos o famoso dito “quen ben te quere, ha de te facer chorar”, unha das moitas mentiras que nos levan inculcado ás mulleres desde sempre. Fannos crer que temos que aceptar unhas normas impostas polo patriarcado e que temos que aguantar con todo.
Non nos digades paciencia; ao contrario, o que nos queda é o feminismo para sobrevivir, a conciencia e por suposto, a resposta social e a loita feminista, porque nunca puideron con nós, nin van poder, e facelo sempre con amor, con alegría e bailando, como o feminismo xa soubo facer durante moitos séculos de loita e moitas batallas conquistadas, malia que nos negasen, nos reprimisen, nos criticasen, pois como dicía a activista feminista Emma Goldman “Se non podo bailar, esta non é a miña revolución”

27/04/13

'Un país para soñar' ou cando a Xunta premia o sexismo

Recollo de Sermos Galiza. Non teño nada máis que engadir, só o meu abraio e a miña indiganción. Isto vén sendo unha gota máis neste océano de atraso que estamos consentindo na sociedade do século XXI:
A delegada do Goberno galego en Vigo recoñeceu a empresa española Princelandia co galardón ao "concepto nacional máis novidoso". Que ten de novidoso? Sesións de maquillaxe, manicura, pedicura, perruqueiría, desfile en pasarela de moda, reposteiría e obradoiros de protocolo para nenas de entre 4 e 12 anos




Máis que un país para soñar, o da empresa Princelandia é un país ateigado de estereotipos de xénero onde o que se fomenta é a educación sexista a través dunha rede de spa´s repartidos por toda a xeografía do Estado español e onde só as nenas poden entrar, baixo a promesa de as facer princesas por un día.

Malia que as organizacións feministas botaron as mans á cabeza e sinalárono deseguida como 'Espazo machista denunciado', a Xunta de Galiza non tivo reparo ningún en lle outorgar un premio de recoñecemento, ao considerar esta iniciativa "o concepto nacional máis novidoso". Nacional español, claro, pois na Galiza non hai aínda ningún centro. De momento.

Princelandia é unha marca rexistrada que fai parte do grupo empresarial Diveralia Spa, con sede en Sevilla. Trátase dunha serie de franquicias que ofertan actividades e servizos pensados para o público infantil feminino, autodefiníndose como un espazo de "ocio e beleza" para nenas de entre 4 e 12 anos. Maquillaxe, manicura, perruqueiría, desfile en pasarelas de moda, masaxes, obradoiros de protocolo, baile, repostería.... e un apartado especial para primeiras comuñóns. Toda unha oferta sexista que pretende ser "un modelo educativo relacionado coa saúde, o benestar e o coidado persoal tratando de que se sintan femininas nun mundo máxico de cor rosa".

Este é a declaración de intencións da iniciativa empresarial española que, repetimos, mereceu un premio da Xunta de Galiza a través da súa delegada en Vigo, María José Bravo. A simpatía cara a este tipo de iniciativas por parte do Goberno galego non é de estrañar. Ben mirado, o que se describe en Princelandia non é senón un modelo educativo que fomenta a segregación por sexos a unha idade temperá, o mesmo modelo que a consellaría de Educación finanza con tres millóns de euros ao ano a través de cinco centros de ensino privado.

Os spa que mereceron o galardón á "novidade empresarial" perpetúan a idea das "mulleres obxecto", do amor romántico con príncipes azuis e medias laranxas, a submisión perante un ideal de beleza e a división sexual do traballo.

A indignación anega as redes sociais e chega aos parlamentos galego e europeo

Na Galiza, o proceder da Xunta espertou xa as voces críticas. Alén dos colectivos feministas, que transladaron a súa indignación ás redes sociais, no Parlamento galego o grupo de AGE pedirá explicacións ao goberno de Núñez Feijóo.

Eva Solla, deputada da mencionada formación política, considera "un erro lamentábel e inaceptábel" este recoñecemento a actividades "que nos recordan as ensinanzas impulsadas pola sección feminina de Falange" nos anos da ditadura.

Porén, as queixas chegaron tamén até o Parlamento europeo, onde Esquerda Unida presentou unha pregunta sobre a actuación da Xunta, que cualifican de "lamentábel", exixindo a retirada do galardón outorgado

21/04/13

Des-aprendendo a masculinidade

Novo artigo de Carlos Negro, que nin feito para este blogue, vaia. Grazas!

Logo da lectura do imprescindible ensaio de Olga Castro e María Reimóndez sobre os Feminismos (Edicións Xerais, 2013) deume en cavilar que, contra o que moitas veces se pensa, o progreso vital dunha persoa non debe valorarse tanto por aquilo que aprende, senón polo que desaprende: máis pola súa afouteza para espirse que pola súa ansia de engalanarse. Un esforzo racional e emotivo para nos ir despoxando de tópicos e prexuízos que dificultan unha correcta comprensión das estruturas ideolóxicas e sociais que condicionan o noso modo de estar no mundo.

Para homes coma min, educados nos estertores do franquismo e da primeira transición, o sistema de valores en relación á cuestión de xénero veu aínda determinado pola vixencia dun modelo patriarcal moi influído pola misoxinia católica e o conservadurismo ideolóxico. Un sistema que se facía pasar por natural, e que difundía sen complexos unha masculinidade heterosexual primaria e unívoca, de fútbol, caza e putas, con derivacións cara á épica belicista e a camaradería tabernaria. Isto podería ter matices individuais, pero falo dunha atmosfera social onde o machismo non se consideraba un problema político de rango superior, senón, no mellor dos casos, un conflito de carácter doméstico.

E así era como na época de instituto as clases de electrónica eran para os mozos e as de costura para as mozas; e así era que as mulleres da familia sempre se levantaban antes da mesa para fregaren a louza durante as sobremesas; e así era que as avoas vestían bata de cadros e os avós unha funda azul; e así era que o simple comentario de non manifestar entusiasmo polo servizo militar obrigatorio constituía síntoma evidente de que un era un miñaxoias ou, peor aínda, un maricón en potencia.

Nese contexto cultural, a palabra feminismo suxería un fenómeno esotérico, unha especie de virus extraterrestre que afectaba a certas mulleres que, por seren feas e malvadas, padecían unha cólera enfermiza contra os homes, poñendo en cuestión a estabilidade familiar e social dunha comunidade onde todo funcionaba como Deus manda, aínda que de cando en vez a algún cabeza de familia se lle fose un pouco á man á hora de poñer orde dentro da casa.
Obviamente, co paso dos anos, axudado polas lentes violeta deses movementos feministas que na mocidade ignoraba por completo, iniciei un proceso de auto-reflexión non sempre doado de aceptar: a fin de contas, a min tamén me resultaba moi cómodo que mamá me fixese a cama e pasase o ferro á miña roupa, mentres eu xogaba cos amigos un partido de baloncesto ou daba conta das páxinas dalgún relato de terror. Porque nas aulas de lingua, os substantivos femininos seguían a ser unha derivación do morfema masculino (como Eva foi unha “malformación” da costela adánica). E nas de literatura, todas as heroínas eran santas celestiais ou soldadeiras pecaminosas, mais nunca mulleres reais con nome e apelidos.
A día de hoxe, e a pesar dos avances institucionais e políticos que son froito do discurso feminista, percibo que queda moito camiño por andar: non só a nivel de igualdade lexislativa e de dereitos humanos fundamentais, senón sobre todo no campo do imaxinario colectivo e da educación en valores. Porque, aínda que o noso modelo de masculinidade heterosexual adquiriu nas décadas derradeiras unha fasquía consumista, fashion e metrosexual, subsisten por baixo da tona do politicamente correcto moitas actitudes retrógradas, quizais expresadas con maior sutileza, pero que, no día a día, seguen a establecer un teito de cristal invisible para o cincuenta por cen da humanidade. Esas actitudes cotiás que tanto nos costa extirpar, e que @s especialistas definen como micromachismos.

Resulta innegable que o peor deste sistema de valores patriarcais ségueno a padecer as mulleres, a través dunha violencia extrema, física ou simbólica. Pero, nunha escala diferente, non só elas son vítimas do machismo. Porque para moitos homes, independentemente da nosa orientación sexual, os valores tradicionais da masculinidade supoñen tamén unha pexa que nos impide acceder a un universo de emocións e afectos que nunca nos ensinaron a expresar.
Por iso faise urxente unha revolución masculina da tenrura e a delicadeza, que nos permita entender mellor experiencias como a paternidade ou asumir unha ética de responsabilidade en labores asociados tradicionalmente ao sexo feminino, como o coidado dos enfermos e das persoas maiores.

Trátase, pois, dunha cuestión de xustiza e de xestión compartida do poder, tanto na esfera pública como na privada. De permanecer vixiantes cara a nós mesmos. De non dar por feito que o machismo nunca afecta a intelectuais con formación universitaria e digna posición económica. E trátase, por suposto, de comprender os distintos feminismos do mundo como un dos movementos políticos máis transcendentes da historia contemporánea; como ben resumen Olga Castro e María Reimóndez:

“O feminismo é pois unha inmensa revolución pacífica que día a día muda todas as sociedades para facelas máis democráticas, para permitir que mulleres e homes poidamos ter unha vida plena e libre que non estea marcada nin limitada de antemán por uns papeis de xénero sempre constrinxentes.”
E nesas estamos; nunha rebelión sen armas, mais armad@s cos mellores argumentos.

17/04/13

Morte, u-la tua vitoria?


Artigo de Xabier Docampo en Sermos Galiza. Imprescindible:

Hoxe estiven en varios colexios de primaria. Cada curso escolar visito moitos para falar cos rapaces de libros e de lectura. É cousa que fago con gusto, práceme colaborar cos mestres e mestras que se esforzan en que no alumnado de colexios e  institutos prenda o interese pola lectura e que o hábito enraíce. Tocou hoxe nunha das sete cidades máis grandes de Galicia e en dous dos seus concellos limítrofes. Alí fun, como se trata de rapaces e rapazas máis pequenos un fai por acomodar o discurso: por que lemos os que lemos?, que nos dá a lectura?, que libros penso que lles poden gustar dos que eu coñezo? Cos máis pequenos contarlles algún conto e falarmos del... e, sempre, sempre responder ás preguntas que me fan. Nin que dicir ten que eu só lles falo en galego e pídolles que eles tamén me fagan as súas preguntas nesa lingua. Como o que máis vou ao longo do ano é a institutos, en xeral, aínda que se dirixan a min de primeiras en castelán, ao pouco a conversa, mellor ou peor, pasa ao galego, mesmo en contornos urbanos. Pero hoxe estiven só con alumnos de primaria de contorno urbano e periurbano, é dicir con rapaces e rapazas de entre seis e doce anos que xa rexeron os seus estudos baixo a norma do chamado decreto de plurilingüismo.
Ben, pois dos arredor de trescentos nenos e nenas cos que hoxe estiven, máis do noventa e cinco por cento deles foron incapaces de se dirixir a min en galego. Houbo algún que non foi quen de traducir ao galego unha frase na que a única diferenza era substituír “el”,  por  “o”, porque as outras palabras eran iguais nas dúas linguas. A frase era: por que aparece el gato repetido en todo el libro? Non puido o bo do rapaz e o segundo artigo dicíao en castelán, de tan allea que lle soaba a lingua galega. Outros houbo que intentaron dirixirse a min na nosa lingua e non houbo maneira de que unha soa frase fose minimamente galega. Son unha xeración que xa perdeu a lingua propia do seu país.

Vostedes diminuíron a presenza da lingua galega na escola e agora pasa isto e non pasa o que dixeron que había pasar: igual competencia en galego e en castelán e incremento do dominio do inglés. Nesta lingua, comprobeino, seguen igual: saben os nomes das cores, dos días da semana e dos números até dez. Nun dos centros tiñan un “nativo” que estaba corrixíndolles exercicios escritos, coma sempre. Díganme, están satisfeitos de que os nenos e nenas saben menos galego? Era iso o que, en segredo, pretendían?Pero aínda pasou outra cousa curiosa. Nun dos centros presentáronme un neno dicíndome: este é o único que hai no centro que fala sempre en galego. E presentábanmo como quen pon diante de ti un fenómeno, non no sentido laudatorio que se lle dá a esta palabra no seu uso coloquial, senón naquel outro da miña infancia en que se lles chamaba así a persoas e animais, que eran exhibidas polas feiras, por teren dúas cabezas ou seis patas, coma a famosa vaca Juanita. A eses seres chamábanlles fenómenos, e así me presentaron a este bo rapaz, coma se me dixeran: “aquí tes este neno que ten rabo”. Pero non acaba aí a cousa, porque a continuación dixéronme: “ e non hai maneira de quitarllo”. Eu quero entender que a persoa que me falaba quixo dicir que era inmune á contaminación lingüística do contorno escolar e non a que o profesorado non eran quen de lle tirar o nefasto vicio de falar en galego.
Chegados aquí quero preguntar aos responsábeis da educación e da normalización lingüística do goberno de Galicia: visto que xa temos unha xeración que perdeu a posibilidade de se expresar en galego, poderían dicirme que gañamos?

Si, xa sei que a perda comezou pola familia que rompeu a transmisión. Pero eses pais e esas nais, téñoo ben comprobado, son suficientemente competentes en galego como para transmitir a lingua. Fixeron algo, vostedes responsábeis da política lingüística por eliminar os prexuízos que lles impedían darlles aos seu fillos e fillas a lingua de noso? Houbo algunha campaña para prestixiar o coñecemento da lingua galega e favorecer a súa utilidade? Non, vostedes gobernantes de Galicia, chamaron pola morte e a morte acode. Mais, cal é a vitoria da morte? Que gañaron estes nenos e nenas con perderen a lingua dos seus avós? Porque se gañaran algo aínda a cousa podería ter unha explicación, pero é que non gañaron nada só perderon. A non ser que, vostedes son capaces de velo así, o gaño sexa que xa non parecen galegos nin galegas

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14/04/13

Non á violencia contra as mulleres (CCCII)

Ler algo así resulta máis violento que moitos vídeos que comparto. Co título xa debería chegar (os subliñados son meus):

La INFERIORIDAD de la mujer: Una verdad incómoda

 

Basta ya de insultos a la Virgen y a la Santísima Iglesia Católica. Es hora de que abracen la cruz y de que acepten su lugar en la sociedad. Deben entender que la mujer es un objeto más que Dios nos otorgó a los varones para acabar con nuestra soledad y servirnos por siempre.
Sé que muchas feministas, chavistas e izquierdistas se enojarán al leer la verdad, pero eso no me detendrá para demostrarles con hechos SÓLIDOS que su sexo es inferior. Espero que estén listas para ver caer la patraña de la “equidad” de género como si fuera un castillo de naipes. Comenzamos:

La mujer es inferior al hombre porque Eva fue la que tentó a Adán y abrió las puertas del pecado.

Las mujeres no puede ejercer la santa profesión del sacerdocio, ya que son más susceptibles a las garras del demonio por estar manchadas con el pecado de Eva.

●Es por eso que cada 28 días el Señor Misericordioso les recuerda su IMPUREZA.

●Cristo llamó SÓLO A HOMBRES como sus apóstoles (palabras de Juan Pablo II).

●Por etimología, la palabra “fémina” significa Fe Menor (por Fe y Minus).

●Debe señalarse que hubo un defecto en la formacion de la mujer, ya que ésta fue hecha de una costilla curva. Por ello la mujer es un animal imperfecto y siempre engaña.

Los tres vicios de la mujer:
1.La infidelidad.
2.La ambición.
3.Y la lujuria.

Por ello es un animal insaciable, de temperamento ardoroso para saciar sus abominables apetitos. Por ello es casi siempre adúltera y concubina de demonios.

Dios las castigó con dolores de parto para que se arrepintieran.

●Fue por culpa de la mujer que tuvo que morir Nuestro Señor Jesucristo, ademas de los malditos judíos (secta asquerosa de la que hablaré en otro momento).

●La ÚNICA mujer buena es la Virgen María. Ella está en el Cielo lejos del pecado. Ya se purifició al dar un hijo siendo virgen.

►He estudiado la Sagrada Doctrina durante años y eso me ha permitido conocer a las hembras. Sólo quieren tentarnos a los inocentes varones para llevarnos con Satanás. Si usted llega a sentirse tentado por una de ellas, no tenga miedo y grite la siguiente oración:

¡¡MUJER!! Vil pedazo de la costilla de Adán
¿No sabes tú que eres la Eva?
Tú eres la puerta del demonio;
eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido;
eres la que convenció a aquél a quien el diablo no fue suficientemente valiente para atacar.

Así de fácil destruiste la imagen de Dios, EL HOMBRE.
Y a causa de tu deserción, el mismo HIJO DE DIOS tuvo que morir…

¡¡NO CAERÉ EN TU TRAMPA!! ¡¡NO CAERÉ!!
Puede gritar la oración anterior a cualquier mujer, es muy poderosa. Yo se la grito a las mujeres que van por la calle, a mi esposa, y a mi hija cuando se porta mal.

►Bueno, hasta aquí hemos comprobado brillantemente la condición inferior de la hembra, pero usted se preguntará: Con todo eso… ¿puede una fémina salvarse de arder en el infierno? Por supuesto que sí. Sólo es cuestión de someterse al Santo Machismo y hacer lo siguiente:

●Amar al Señor rezando el rosario diariamente.
●Asistir a la iglesia.
●Alejarse de esas horrendas ideas feministas que alejan a la mujer de sus tres obligaciones divinas: HIJOS, IGLESIA Y COCINA.
●Mantenerse en la cocina el mayor tiempo posible. Está comprobado que Satanás no puede tentar a la hembra mientras está en la cocina o en la iglesia, lejos de toda patraña feminista o científica.
●Esperar a que sus padres le elijan un buen marido católico y conservador.
●Conservar su virginidad hasta el santo matrimonio.
●Servir siempre en el hogar al marido, como lo manda la Santa Biblia.
●Parir CON DOLOR a una nueva generación de católicos conservadores.
●Cuando el marido llegue de trabajar, la cena debe estar servida y caliente en la mesa.
●Las que no se casen deberán hacerse monjas y dedicar su vida a arrepentirse por ser mujeres además de recibir azotes con alambres de púas.

 

►Ahora me gustaría también dejarles unas hermosas palabras de la Biblia y de algunos personajes santos para que reflexionen. Estas son las reflexiones de hombres santos:
“Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones.” 
(San Agustín)

“Nada rebaja tanto a la mente varonil de su altura como acariciar mujeres y esos contactos corporales que pertenecen al estado del matrimonio.”
(San Agustín, “De Trinitate”)

“El organismo de las mujeres está dispuesto al servicio de una matriz; el organismo del hombre se dispone para el servicio de un cerebro.”
(Federico Arvesu, médico jesuita, “La virilidad y sus fundamentos sexuales”, 1962)

“Es Eva, la tentadora, de quien debemos cuidarnos en toda mujer… No alcanzo a ver qué utilidad puede servir la mujer para el hombre, si se excluye la función de concebir niños.”
(San Agustín)

“En lo que se refiere a la naturaleza del individuo, la mujer es defectuosa y mal nacida, porque el poder activo de la semilla masculina tiende a la producción de un perfecto parecido en el sexo masculino, mientras que la producción de una mujer proviene de una falta del poder activo.”
(Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica)

►Aquí tienen ante sus ojos lo que dice la Santa Biblia sobre su débil sexo:
Yo, pues, descubriré también tus faldas delante de tu rostro, y se manifestará tu ignominia…
(Jeremías 13: 26)

“Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.
Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.”
(Corintios 14: 34 & 35)

“Pero quiero que sepáis que Cristo es cabeza de todo varón, y el varón es cabeza de la mujer… Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, porque él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón. Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.”
(1 Corintios 11: 3, 7, 8 & 9)

“Pero se salvará engendrando hijos, mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad.”
(1 Timoteo 2: 15)
 

Bueno, he terminado de exponerles la verdad. Sé que ahora muchas de ustedes se sienten avergonzadas por haber creído tanto tiempo en la PATRAÑA de la “equidad” de género. Pero no se preocupen, muchas féminas descarriadas han caído llorando a mis pies al escuchar estos sólidos argumentos.

 

04/04/13

Lectura terapéutica

Recollo esta saudable información:

Médicos ingleses prescriben lectura de poesía y novela como cura para la depresión y la ansiedad

Como parte del tratamiento contra la depresión y la ansiedad, asociaciones médicas y de bibliotecarios en Inglaterra se unen para prescribir la literatura como cura para estas enfermedades mentales.

Se ha hablado en varias ocasiones sobre el poder empático de la literatura, ese rasgo netamente humano que hace a la letra escrita vehículo de conexión y de lazo, de experimentación en carne propia de emociones, situaciones y pensamientos aparentemente ficticios pero que nuestro cerebro es capaz de volverlos casi reales. Desde Aristóteles hasta Roland Barthes y teóricos más cercanos, en nuestra época, a la neurociencia en su cruce con la estética, se ha documentado profusamente esa posibilidad transformadora de la literatura.
Siguiendo un poco esta tendencia, médicos en Inglaterra se preparan para prescribir la lectura de poesía y narrativa a enfermos mentales como parte de su tratamiento terapéutico.
Apoyados por el gobierno del país y en colaboración con asociaciones locales de bibliotecarios, los doctores comenzarán a enviar a sus pacientes que sufren ansiedad y depresión a su biblioteca más cercana en busca de determinados títulos, en particular de poesía y novela, aunque también del llamado género de “autoayuda”.
La lista de libros fue elaborada por la asociación Reading Agency, en incluye títulos explícitos como El manual para sentirse bien (The Feeling Good Handbook) pero también una interesante selección de “Libros para boostear tu ánimo”, en la cual se incluyen obras de conocidos humoristas anglófonos como Bill Bryson o el clásico Breve historia del mundo del historiador del arte Ernst H. Gombrich.
La iniciativa permite que los médicos ordenen en su receta una membresía a la biblioteca que el paciente tenga a la mano, así como acceso inmediato a los títulos recomendados.
“Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro”. 
Kafka, en Carta a a Oskar Pollak (1904).

A literatura infantil e xuvenil móvese na rede

A verdade é que recollo o artigo de Semos Galiza pola pura emoción de vernos alí reflectidos. Sei que é algo que non debería facer e quizais me arrepinta, pero non vou tampouco a pecar de falsa modestia: levei unha grande alegría cando vin este noso nome alí mencionado:
Agustín Fernández Paz
Desde o seu nacemento, a editorial Kalandraka revolucionou a edición do libro infantil e xuvenil, en especial coa súa dedicación ao álbum ilustrado do que o selo de Pontevedra se convertiu en abandeirado. Cunha páxina web e un blogue informativo na rede, Kalandraka anuncia neste Día Internacional do Libro Infantil e Xuvenil no que fai quince anos da súa creación unha nova plataforma de comercio electrónico polo que os 1300 títulos que leva publicados se poderán adquirir en calquera parte do mundo. Canda ela, todas as editoriais que teñen nos seus fondos e ofrecen nas súas novidades libros de LIX teñen unha presenza activa na rede, desde Oqo Edicións á máis nova Patas de Peixe entre as especializadas, alén das xeneralistas como Xerais, Galaxia ou Bahía que contan cun amplo fondo de publicacións para a xente miúda. 
A rede faise eco tamén da rica creación literaria para lectores de menores idades e, desta maneira, os grandes nomes da LIX atoparon en blogues e páxinas web unha nova maneira de difusión e encontro co público lector. Con especial coidado e moita dedicación, a recente incorporación ao espazo dixital de Agustín Fernández Paz, un dos nomes máis sólidos da nosa historia literaria, supuxo unha nova ventá para coñecer a un dos autores máis lidos e posibelmente o máis traducido que verque na rede non só as súas novidades editoriais senón tamén os seus gustos literarios e os seus pensamentos persoais. Entrevistas, ensaios, publicacións e mesmo o seu blogue persoal achéganos a Agustín Fernández Paz que difunde os novos materiais a través das redes sociais. "Sen dúbida, o acto máis sublime de amor que eu coñezo é contar unha historia" reza o encabezamento do blogue de Xabier P. Docampo, un espazo virtual no que o autor ofrece de cando en vez episodios vitais e reflexións persoais a través da rede. Á páxina web recurriu Fina Casalderrey na súa entrada na rede, cun espazo informativo no que a autora, ademais de dar a coñecer a súa obra e a súa traxectoria literaria ofrece un interesante texto autobiográfico.
O premio de Miro Villar
Con motivo do Día Internacional do Libro Infantil e Xuvenil, o escritor Miro Villar botou a andar a través do seu blogue "As Crebas" o sorteo de dous exemplares do seu libro "O Nariz de Fiz", obra que foi galardoada co Premio Pura e Dora Vázquez. "Fiz ten un can rabelo, que ven sendo isto?" preguntou o escritor na rede e coas respostas sorteará os dous exemplares para conmemorar a xornada na que faría anos o escritor Hans Christiam Andersen. Fran Alonso, Marilar Aleixandre, Helena Villar ou Francisco Castro son autores da LIX que contan tamén con espazos propios na rede. E non só nomes persoais dan pé a páxinas e blogues, Helena Gallego Abad deulle protagonismo ao título da súa Dragall, Triloxía do Dragón para lle outorgar protagonismo coa creación da súa páxina oficial. 
Con páxina web e blogue asoma a Asociación Galega do Libro Infantil e Xuvenil  (GALIZ) que vén de publicar o catálogo trilingüe Galician Books for Children and Young Adults 2013, coas novidades editoriais da escrita para as idades novas. O catálogo recolle 144 títulos publicados por 40 editoras ao longo do ano 2012. 
Son só algúns dos exemplos onde atopar a literatura infantil e xuvenil na nosa lingua a través da rede que nos ofrece tamén sorpresas como o celebrado blogue de Anxo e Gracia, Trafegando Ronseis, que dá conta da actualidade editorial e recolle neste día o poema de Pat Mora co que mundialmente se conmemora a xornada e que para a nosa lingua trouxo a escritora Concha Blanco

24/03/13

Non á violencia contra as mulleres (CCXCIX)


Acoso machista na rúa


Recollo esta entrevista a Alicia Murillo e a June Fernández:

En agosto de 2012, una periodista freelance, colaboradora del suplemento de El País SModa, me pidió que contestase unas preguntas para un reportaje sobre acoso machista callejero que estaba preparando, en el que hablaría de iniciativas como Hollaback. Yo acepté y le recomendé a Alicia Murillo, por su proyecto ‘El cazador cazado’. Ambas contestamos a sus preguntas (Alicia a todas y yo, por no redundar, añadí algunas ideas) en seguida, ya que la periodista nos dijo que la publicación sería inminente. Nunca se publicó.

El argumento oficial fue que por esas fechas El País sacó un reportaje sobre el mismo tema (pero sin centrarlo en el contexto español ni contar con activistas locales) y que resultaba redundante. A nosotras nos consta que el reportaje se llegó a escribir y a entregar, y que nuestro discurso no gustó. Así que, como nos sentimos censuradas, a continuación reproducimos las preguntas que la periodista nos propuso y nuestras respuestas:

¿Cuál es el límite entre un halago y un piropo ofensivo?
Alicia Murillo: El sentido común. Si es ofensivo no es un piropo. Un piropo se dice para halagar. Las agresiones callejeras son aquellas que incluyen cosas como: dar una opinión que no te han pedido, tono de burla o tono paternalista, palabras malsonantes, acercamiento físico intimidatorio, etc. Las mujeres no nos permitimos el lujo de opinar sobre la forma de caminar o de vestir de un hombre desconocido que nos cruzamos en plena calle. ¿Por qué ellos sí lo hacen? Porque es una demostración de poder, porque si un conjunto amplio de hombres intimidan a las mujeres de una sociedad podrán ofrecer “protección” a la que tienen en casa creando así una situación de dependencia. El acoso callejero, el mal llamado piropo, no es un halago, es otra forma que el patriarcado tiene de hacer ver que el cuerpo de las mujeres es un espacio comunitario que se puede tocar, maltratar y sobre el que se puede opinar libremente. Es una manera de robar independencia a las mujeres que caminarán más inseguras por las calles y, por tanto, serán más vulnerables y más dependientes de los hombres.
June Fernández: Sentirse con el derecho de hacer un comentario a una desconocida sobre su aspecto o su vestimenta, o transmitir una actitud lasciva de buenas a primeras, es una práctica machista censurable. Pero además hay agravantes, como el que te habla a tus espaldas, el que te habla de noche en una calle solitaria, el que te toca además de hablarte… Hace apenas unos días una lectora escribió a Pikara contando que un hombre le tocó la vulva en un parque de Barcelona, y cuando compartimos esos testimonios casi todas las mujeres dicen que a ellas tambien les ha ocurrido algo así.
¿Podríais compartir alguna situación en la que os hayáis sentido acosadas o molestas por alguna actitud masculina en la calle?
A.M.:Las más desagradables las viví quizás de pequeña, aproximadamente a los 13 años. Fueron las más duras porque fueron las primeras y porque en la adolescencia la vulnerabilidad de las personas está más a flor de piel. Yo siempre fui muy alta para mi edad pero era también muy delgada. Los hombres se permitían el lujo de dar su opinión sobre mi cuerpo diciéndome cosas como “Ey, morena, qué canija estás pero te follaba igualmente”. A eso es a lo que se enfrenta una niña española de manera cotidiana al salir a la calle sola y aún nos permitimos mirar por encima del hombro a los países musulmanes diciendo que aquí gozamos de igualdad y que somos un país desarrollado. Me machacaron la autoestima. Afortunadamente crecí en un entorno familiar que contrarrestó todo aquello dándome herramientas para desarrollar la seguridad en mí misma.
J.F. Yo vivo en un barrio en el que hay una alta presencia de hombres en la calle y cada día me enfrento a varios comentarios sobre mi aspecto, silbidos, besitos, miradas lascivas… Es una práctica normalizada y creo que a quien la hace le mueve más la necesidad inconsciente de reafirmar su virilidad que el deseo de relacionarse con la mujer a la que acosa. La prueba es que en grupo se crecen más y es raro que uno del grupo cuestione al resto.
¿Por qué están tan arraigados los micromachismos en España? ¿Qué características tienen?
A.M. El peligro del término “micromachismos” es que a veces puede pensarse que son “males menores”. Es como decir que hay drogas duras y blandas. Cualquier acto discriminatorio, por cotidiano y frecuente que sea, es una muestra que el sistema patriarcal tiene de reafirmarse. Por tanto no hay actos pequeños de discriminación. ¿Me pide que enumere alguno de los que veo cotidianamente en mi país? Pues, por ejemplo, que esta entrevista no se publique en el apartado de política y que tenga que hacerse una revista aparte exclusiva para las mujeres que, por supuesto, está estructurada en moda, belleza, celebrities, etc. en lugar de asuntos como violencias patriarcales, medicalización del cuerpo femenino, sexualidad, recuperación de la memoria histórica de la mujer, etc. Es como si la prensa quisiera decirnos: sí, sabemos que existís, pero no podéis pretender que vuestros problemas ocupen las grandes secciones periodísticas ni que en las revistas femeninas abandonemos las frivolidades, es importante teneros narcotizadas con chorradas. Me pregunto si, por ejemplo, una oleada de violencia verbal callejera se desatara contra, no sé, el sector chino de la población. Que de pronto los/as inmigrantes chinos/as no pudiesen salir a la calle de madrugada solos/as, que necesitasen de la protección de otras personas, que los intimidasen por la calle con palabras malsonantes y groseras. Eso ocuparía primeras planas y se hablaría de una ola de racismo. En cambio las mujeres tenemos que asumir esa violencia sin que la sociedad lo catalogue de problema sociopolítico de importancia, incluso si somos el 50% de la población. Cuando las revistas femeninas hablen de autoras como Virginie Despentes, Itziar Ziga, María Llopis, Beatriz Preciados o Diana J. Torres en lugar de hablar de Valentino o Armani, quizás por fin mis congéneres se conciencien de que, como decía Beauvoir, hoy por hoy seguimos siendo ciudadanas de segunda, El segundo sexo.
¿Qué podemos hacer para tratar de revertir esta situación?
A.M. Reconocer nuestra agresividad. Nos robaron la agresividad, nos dijeron: vosotras, niñas dulces, no debéis defenderos porque vuestra feminidad quedaría lisiada. Pero no es así, la legítima defensa es eso, legítima. No necesitamos que nos defiendan, podemos hacerlo solas y podemos hacerlo canalizando la agresividad a través de la creatividad, la sororidad, el sentido del humor y la alegría. Reír descaradamente es lo más subversivo y agresivo que podemos hacer ante el patriarcado. Reír con esas risas histéricas de brujas que nos han dicho que no eran nada femeninas y saber que todo esto está ocurriendo por una razón: nos saben poderosas y tienen miedo de nosotras. Yo no confío en la justicia ni en la policía. Creo que son dos instituciones que, hoy por hoy, y salvo contadas excepciones, sirven al patriarcado. Las cosas están cambiando pero demasiado lentamente y no puedo esperar cuatro generaciones para que la situación se arregle. La vida es corta, prefiero defenderme sola.
J.F. Una propuesta fundamental es la autodefensa feminista, en la que no se aprenden sólo técnicas físicas para enfrentar una agresión sexual, sino que sobre todo se trabaja en reconocer situaciones violentas, incluido el acoso callejero, y se comparten estrategias para enfrentarlas. Recomiendo muchísimo como formadora a Maitena Monroy. Me parece muy importante también que los hombres cuestionen a  sus amigos o compañeros de trabajo cuando ‘piropean’.
Alicia, ¿por qué empezaste el proyecto de El cazador cazado?
A.M. Pasé 12 años viajando por todo el mundo. Viví en tres continentes diferentes y entré en contacto con infinidad de culturas. Eso me ayudó a darme cuenta de que había lugares donde las mujeres podían caminar por la calle sin ser ofendidas en cada esquina. La gente era capaz de relacionarse entre ella, ligar, hablar, etc. sin asumir roles de superioridad/inferioridad. Cuando volví a España se me hacía insoportable convivir con esta costumbre tan rancia del acoso callejero. A veces las situaciones eran tan desagradables que terminaba llorando. Pensé que debía darle la vuelta a la situación. Yo quería reír. Si alguien tenía que llorar, que fueran ellos.
¿Es España un país donde el acoso callejero se ha convertido en algo habitual?
A.M. Depende de la ciudad, pero sí, en general se tiene muy interiorizado tanto por hombres como por mujeres. Cuando mis amigos de Seattle (EEUU), ciudad donde viví una larga temporada, ven mis vídeos no dan crédito. Allí la gente es muy espontánea y te dicen cosas por la calle pero de manera completamente diferente. Vas paseando y alguien (hombre o mujer) se acerca a ti y comenta: “me encanta la camiseta que llevas”, o bien “tu sonrisa me ha alegrado la mañana”, o bien “¡qué maravilla de corbata!”… pero el matiz es completamente distinto porque no hay juicio de valores, ni paternalismo, ni jerarquía de géneros: un hombre se lo puede decir a otro hombre, por ejemplo. No existe un acoso sexual, existe un acercamiento amigable, espontáneo y respetuoso que puede o no terminar en amistad, sexo o, simplemente, un saludo cordial a un/a desconocido/a. Y por supuesto esos acercamientos no incluyen insultos, palabras malsonantes ni tocamientos.
¿Qué podemos contestar a aquél que nos tilde de “paranoicas” por quejarnos ante un piropo o un halago pasado de rosca y claramente machista?
J.F. Me preocupa que cada comentario aislado no parece suficientemente grave como para darle una respuesta contundente. ¿Es una agresión algo aparentemente inofensivo como que te digan “hola, guapa”? ¿Cómo contestar a eso sin que te tachen de agresiva y exagerada? Pero el problema es que no es un “hola, guapa aislado”, sino que las mujeres, por el hecho de serlo, estamos expuestas a recibir ese tipo de comentarios de forma habitual, unido al riesgo de ser agredidas física y sexualmente en la calle, incluidos esos tocamientos tan habituales que mencionaba antes. Y esa situación, que definimos como violencia simbólica, nos hace sentirnos vulnerables, expuestas, nos recuerda que la calle aún no es nuestra. Que se trate de un bombardeo de piropos aparentemente inofensivos hace que nos acostumbremos a ignorarlos, a intentar que no nos afecten. Pero claro que nos afectan, y callárnoslo nos genera una impotencia y una rabia contenida que creo que hay que empezar a expresar. Por eso creo que es importante que respondamos cuando nos sintamos con ánimos. Es fundamental que las mujeres compartamos estrategias de cómo hacer frente a estas pequeñas agresiones, así como propuestas como la de Alicia o Hollaback.
A.M. Hay que decirles que no nos interesa su opinión. Yo no quiero convencer a nadie de nada, no me interesa el juicio que el patriarcado haga de mi persona, lo que yo quiero es que me dejen pasear tranquila por la calle. ¿Ellos/as piensan que soy una paranoica? Uf, pues si supieran lo que yo pienso de ellos/as… lo mismo hasta les traumatizaba.
¿Podemos esperar que las cosas mejoren?
A.M. Las cosas ya están yendo a mejor. Recibo mensajes casi a diario de mujeres que me cuentan lo importante que ha sido mi proyecto para ellas, todo lo que ha significado, cómo han logrado empoderarse, sentirse más fuertes. Para mí eso es haber avanzado muchísimo. Y sé que cada vez somos más. Por desgracia aún queda mucha gente que no ha vivido otra manera de relacionarse con el otro sexo que no sea a través del acoso. Hay quien me dice: “Pero entonces, ¿cómo voy a hacerle saber a una chica que me gusta si no es diciéndoselo?” No se enteran de nada, no entienden que para gustar a alguien lo primero que tienes que hacer es preocuparte por su bienestar, por que se sienta cómoda. Pero llegará un día en que los hombres entiendan que decirle a una mujer “¡Borreeeeeegaaaa!” a gritos desde un andamio no tiene nada que ver con la seducción. Es una cuestión de sentido común.



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