Blogue de Gracia e de Anxo, blogue de pingas e de icebergs, do que nos preocupa ou nos chama a atención, de biblioteca e de aula.

Amosando publicacións coa etiqueta Racismo. Amosar todas as publicacións
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13/05/20

Que dicir?

Este experimento quixo concienciar sobre a dor que provoca o racismo:


Poderoso mensaje de Lituania contra el racismo from Andrea Pereira on Vimeo.

14/01/19

Don't Be a Sucker

https://www.publico.es/tremending/2018/12/05/elecciones-andalucia-2018-he-oido-este-discurso-antes-la-pelicula-de-1945-que-se-ha-viralizado-tras-el-ascenso-de-vox/ 


 Un fragmento de un cortometraje de hace 73 años se ha hecho viral después de que el partido ultraderechista Vox haya conseguido 12 escaños en las elecciones andaluzas. El extracto pertenece a una película titulada “Don’t Be a Sucker!” (“No seas tonto”) producida por el Departamento de Guerra de EEUU en 1945, justo al final de la Segunda Guerra Mundial, con un claro mensaje anti racista y anti nazi.
 La película, que fue creada para prevenir sobre el prejuicio y la discriminación, está disponible en una versión más larga en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. En ella, aparece un hombre dando un discurso e identificándose como un estadounidense de verdad. “Lo que veo en nuestro país hace que me hierva la sangre. Veo extranjeros con dinero, veo negros con trabajos que nos pertenecen a nosotros. Si esto continúa, ¿qué va a pasar con los estadounidenses de verdad?".


01/12/18

El silencio es un lujo que no podemos permitirnos

Chimamanda Ngozi Adichie 
O silencio é un luxo que non nos podemos permitir

La autora del manifiesto ‘Todos deberíamos ser feministas’ sacudió la pasada Feria del Libro de Fráncfort con este discurso. En él reivindica la utilidad de la literatura para ampliar los límites de la imaginación como forma de combatir el machismo y el racismo






Me educaron en el catolicismo. De pequeña, me encantaba ir a misa. Mi familia iba todos los domingos a la capilla de St. Peter, un edificio blanco y alto situado en el campus de la Universidad de Nigeria, donde me crie.

El párroco era profesor universitario. Y en la medida de lo posible para una iglesia católica romana, era un lugar abierto, progresista y acogedor. Los sermones del domingo eran benignamente aburridos.Años después, oí que la parroquia había cambiado de manos y que el nuevo párroco era un hombre particularmente obsesionado con el cuerpo de las mujeres.
Nombró una policía religiosa, una brigada de chicos, cuyo trabajo consistía en situarse a la puerta de la iglesia, examinar a cada mujer y decidir quién podía entrar y quién no. Rechazaban a las abuelas por llevar vestidos excesivamente escotados.
Después de llevar años fuera, fui a casa a visitar a mis padres. Y fui a misa. Llevaba una falda larga y blusa de manga corta con un estampado tradicional, un atuendo normal y de uso común. En la entrada de la iglesia, un joven se interpuso en mi camino. Su expresión era una forzada máscara de rectitud que en circunstancias diferentes me habría parecido muy divertida.
Me pidió que me fuese. Llevaba unas mangas demasiado cortas, dijo. Enseñaba demasiado los brazos. No podía entrar en la iglesia a no ser que me tapase los hombros con un chal.
Estaba furiosa. Esta iglesia formaba parte de mi feliz niñez, parte de mis recuerdos de una época llena de alegría. Y ahora se había convertido en un lugar que no trataba a las mujeres como seres humanos sino como cuerpos que había que controlar y acosar. ¿Y para qué? Para proteger a los hombres de sí mismos.
De modo que decidí escribir un artículo sobre este incidente en un periódico nigeriano de gran tirada. Pensé que el artículo haría que se tomaran medidas, que la comunidad universitaria se levantaría por fin y diría “basta”, y que presentaría una petición al obispo o al Papa o a quien fuera que tomara estas decisiones, y echarían a este párroco y volverían a convertir la parroquia en un lugar acogedor, libre de misoginia.
Pero no fue así. En lugar de eso, me asombró la recepción hostil que tuvo el artículo. El resumen de la misma fue: cállate. ¿Cómo te atreves tú, una mujer joven, a retar a un hombre de Dios?
Me pareció interesante que tanto la respuesta a mi artículo como la actitud del sacerdote hacia las mujeres procediesen de un impulso similar: la necesidad de controlarnos.
Y este impulso de negar a las mujeres total autonomía sobre su cuerpo, esta incapacidad para ver a las mujeres como seres humanos plenos, existe en todo el mundo: la mujer de Oriente Próximo que no quiere pero es obligada a cubrirse, la mujer occidental a la que llaman puta por ser un ser sexual, la mujer asiática grabada secretamente en un baño público.
Y este impulso existe también en el mundo literario progresista, en el que se espera que las escritoras hagan a sus personajes femeninos “simpáticos”, como si toda la humanidad de una persona del sexo femenino debiese, a fin de cuentas, encajar en las cuidadosas limitaciones de la simpatía.
Y para terminar el relato de lo ocurrido ese día en la iglesia. Evidentemente mi reacción se basó en una cuestión de principios: de la misma manera que los hombres podían decidir qué ponerse para ir a la iglesia, las mujeres también deberían poder hacerlo. Pero desde un punto de vista práctico, ese día hacía calor y los ventiladores de la iglesia no funcionaban y lo último que yo quería era echarme un chal rasposo sobre los hombros.
De modo que hice caso omiso del policía religioso, entré y me senté. El sacerdote fue informado de que una persona testaruda había entrado sin permiso en la iglesia, y que era culpable de mostrar en exceso los brazos. Me amonestó desde el altar, y después de la misa intercambiamos unas palabras. Decir que esas palabras fueron desagradables sería quedarse muy corto, la verdad.
Esa experiencia me hizo abandonar mi idea boba y romántica de que “hablar claro” va unido a la certeza de un apoyo generalizado. Pero me aclaró la importancia de hablar de lo que importa: no se debe hablar porque uno esté seguro de que le van a apoyar, sino porque no puede permitirse el silencio. Yo sabía lo que había sido la iglesia en otro tiempo, y vi en qué se había convertido, y no podía mantenerme callada.
A veces me llaman activista. Y a menudo siento que me tira la contrariedad, que mi espíritu se resiste, porque no es una palabra que yo utilizaría jamás para describirme. Quizá porque crecí en Nigeria y vi a los que yo considero activistas de verdad, personas que dan su vida por causas, gente que muestra el tipo de dedicación extraordinaria al que yo solo puedo aspirar.
Me veo a mí misma como escritora, como narradora, como artista. Escribir es lo que le da significado a mi vida. Es lo que más feliz me hace cuando va bien. Es lo que más me entristece cuando va mal.
Pero también soy una ciudadana. Mi responsabilidad como artista es mi arte. Mi responsabilidad como ciudadana es la verdad y la justicia.
Esta distinción entre la artista y la ciudadana me la dejó clara un conocido que —en respuesta a la hostilidad nigeriana por algo que yo había comentado acerca del feminismo— me dijo: “Los nigerianos no tienen problemas con tus libros; tienen problemas con tu política. Lo único que quieren es que te calles y escribas”.
Hace unos años, el Gobierno nigeriano aprobó una ley que declara ilegal la homosexualidad, una ley que no solo me parece profundamente inmoral sino también cínica desde el punto de vista político.
Fue este mismo conocido quien me dijo que no entendía por qué decidí manifestar mi oposición a esta ley que muchos nigerianos apoyan de hecho.
“No tienes nada que ganar”, me dijo. “Y posiblemente mucho que perder”. Su intención era buena. A su manera, intentaba protegerme. Pero se equivocaba respecto a que yo no tenía nada que ganar. Porque vivir en una sociedad que trata a cada ciudadano de manera justa e igual es una ventajSi puedo cambiar una mente, si puedo conseguir que una persona piense de manera crítica y se oponga a la ley, he ganado mucho, porque he contribuido a dar un pequeño paso en el largo camino hacia el progreso.
El arte puede iluminar la política. El arte puede humanizar la política. Pero a veces, eso no basta. A veces es necesario involucrarse en la política como política. Y esto no podría ser más urgente hoy en día.
El mundo está virando; está cambiando; se está oscureciendo. Ya no podemos jugar según las viejas reglas de la complacencia. Debemos inventar nuevas formas de hacer, nuevas formas de pensar. El país más poderoso del mundo parece hoy una corte feudal llena de intrigas, alimentada de mendacidad, ahogada en su propia soberbia. Debemos saber qué es verdad. Debemos decir cuál es la verdad. Y debemos llamar mentira a la mentira.
Este es el momento de la valentía, y para mí la valentía no es la ausencia de miedo. Es la determinación de actuar a pesar de tener miedo.
Es el momento de relatos más complejos: no basta saber cómo sufren los refugiados o de qué modo no encajan en una nueva sociedad; también debemos saber qué hiere su orgullo, a qué aspiran, y quién arma las guerras que los convirtieron en refugiados para empezar, de quién es la responsabilidad.
Es el momento de proclamar que la superioridad económica no significa superioridad moral.
Es el momento de analizar el tema de la inmigración, de ser sinceros respecto a ella. De preguntar si la cuestión es la inmigración o la inmigración de tipos concretos de personas: musulmanes, negros, morenos.
Es el momento de la audacia en la narrativa, el momento de los nuevos narradores. Es importante tener una amplia diversidad de voces, no porque queramos ser políticamente correctos, sino porque queremos ser precisos. No podremos entender el mundo si seguimos fingiendo que una pequeña parte de él representa al mundo en su totalidad.
Es el momento de replantearnos cómo pensamos los relatos. La cuestión de los derechos humanos no hace referencia solo a las grandes historias de represión gubernamental. Trata también de relatos íntimos. La violencia doméstica es tanto una cuestión de derechos humanos como lo es el asilo de refugiados. Eleanor Roosevelt dijo de los derechos humanos: “Sin una acción ciudadana concertada para defenderlos cerca de casa, buscaremos en vano el progreso en el mundo en general”.
Hoy en día, en todo el mundo, las mujeres están hablando alto, pero sus historias siguen sin oírse realmente.
Es hora de que dediquemos más que simple palabrería al hecho de que los relatos de mujeres son para todos, no solo para las mujeres. Sabemos por las investigaciones que las mujeres leen libros escritos por hombres y por mujeres, pero los hombres leen libros escritos por hombres. Es hora de que los hombres lean a las mujeres. Es hora de poner fin a esa pregunta de “qué quieren las mujeres”, porque ya es hora de que todos sepamos que las mujeres quieren simplemente ser miembros de pleno derecho de la familia humana.
Hoy en día existe un gran vacío en el espacio imaginativo de muchas personas en todo el mundo. Es imposible sentir empatía por las mujeres porque las historias de mujeres no se conocen verdaderamente; las historias de mujeres no se consideran universales. Esta es, en mi opinión, la razón de que parezca que vivimos en un mundo en el que muchas personas creen que un gran número de mujeres pueden simplemente despertarse un día e inventarse historias de abusos sexuales. Conozco a muchas mujeres que quieren ser famosas. No conozco a una sola mujer que quiera ser famosa por haber sufrido acoso sexual. Creer esto es pensar muy mal de las mujeres
 La jueza del Tribunal Supremo estadounidense Ruth Bader Ginsburg ha contado que en una ocasión le preguntaron cuántos jueces del Supremo deberían ser mujeres para que a ella le pareciese equitativo.
Y su respuesta fue “las nueve”.
Y explicaba que a menudo la gente se escandalizaba, y que le decían que eso “no es equitativo”. Pero, por supuesto, durante muchos años los nueve jueces fueron hombres, y parecía normal. Al igual que hoy parece normal que la mayoría de los cargos de poder real en el mundo estén ocupados por hombres.
Las mujeres siguen siendo invisibles. Las experiencias de las mujeres siguen siendo invisibles. Es hora de que todas nosotras seamos osadas y reconozcamos que, en palabras de Pablo Neruda, “pertenecemos a esta gran humanidad, no a los pocos sino a los muchos”.
A veces se me conoce como un icono feminista. Tengo un sombrero que dice “icono feminista”, aunque hoy no me lo he traído.
Pero ser un icono feminista significa que la gente a menudo se dirige a mí para hablar de feminismo. Soy bilingüe; hablo igbo e inglés. Con mi familia y amigos, solemos hablar los dos idiomas al mismo tiempo. Y una amiga muy cercana me contó que había ido a ver a alguien para que la asesorase. Lo dijo en inglés. Debo decir que el igbo no tiene pronombres de género, de modo que se usa la misma palabra como pronombre para hombres y mujeres.
Mi amiga me dijo: “He ido a ver a una persona para que me asesore”, y yo cambié a inglés y le pregunté: “¿Y él qué te dijo?”.
Mi amiga se echó a reír. “Siempre estás dándonos sermones sobre que no demos cosas por sentadas, pero tú acabas de dar por sentado que la persona que me asesoraba era un hombre. De hecho, era una mujer”.
Bajé la cabeza muy avergonzada. Pero eso también hizo que me diera cuenta de lo profundamente inscrito que está el patriarcado en nuestro ADN social.
La literatura es mi religión. He aprendido de la literatura que todos tenemos defectos, que todos los humanos tenemos defectos. Pero también he aprendido que podemos ser bondadosos, que no necesitamos ser perfectos para poder hacer lo que es justo y correcto.
Tengo dos casas, en Nigeria y en Estados Unidos. Antes me sacaba de quicio que la gente, cuando se le preguntaba dónde vivía, nombrara dos lugares. Pero me he convertido en una de esas personas (y a veces me saco de quicio a mí misma).
Pero cuando fui por primera vez a Estados Unidos para estudiar en la universidad, hace más de 20 años, descubrí que tenía una nueva identidad. En Nigeria pensaba en mí misma desde el punto de vista de la etnia y la religión —era igbo y cristiana—, pero en Estados Unidos me convertí en algo nuevo: me volví negra.
No traslado a menudo escenas de mi vida a la ficción, pero en una ocasión lo hice con una escena concreta en la que por primera vez empecé a entender lo que significaba ser negra.
Una editora me dijo que la escena era completamente increíble. La había falseado para poder decir algo relativo a la raza. Me dijo que eso nunca habría sucedido en la vida real.
Quise decirle que en realidad sucedió así.
Pero no lo hice, porque cuando enseño redacción creativa les digo a mis alumnos que “no pueden usar la vida real para justificar su ficción”. Si la ficción es increíble para el que la lee, el que la ha escrito ha fracasado en su arte, que es el de usar el lenguaje para alcanzar la suspensión de la incredulidad.
Se lo decía a mis alumnos porque yo solía creerlo. Pero estoy descubriendo que lo cuestiono cada vez más. Porque lo que creemos o lo que no creemos, lo que nos parece creíble y lo que nos parece increíble, es en sí un marco de nuestras propias experiencias.
¿A cuántas personas negras conocía esa editora? ¿Cuántas experiencias sinceras de personas negras había oído? ¿En qué se basaba para decidir qué creer y qué no creer?
Es hora de ampliar nuestros límites, de ampliar el marco, de saber que lo que ya existe puede ser en ocasiones demasiado limitado como para abarcar la compleja multiplicidad de las experiencias humanas.
Pienso que necesitamos más relatos abiertamente políticos, más relatos que miren al mundo a la cara. Pero también creo que necesitamos relatos que no sean abiertamente políticos.
Todos los años doy un taller de redacción en Lagos. Y a la hora de seleccionar a los participantes, hago un esfuerzo consciente por tener diversidad de voces: diversidad de clase, de región, de religión.
Hace dos años asistió al taller un joven llamado Kelechi. Era de clase trabajadora, inteligente, un periodista. Durante el taller, uno de los participantes escribió un relato, un relato sin trama, una celebración del lenguaje, una meditación sobre la maduración.
El relato me pareció hermoso. A Kelechi lo dejó perplejo.
“Pero en este relato no ocurre nada. Y no nos enseña nada”, dijo.
Ahora que lo pienso otra vez, me avergüenza la respuesta que le di.
“Bueno”, le respondí, “siento que el relato no te enseñe a construir una casa y a encontrar trabajo”.
Mi respuesta, en su vergonzoso esnobismo, estaba influida por una idea muy de moda entre quienes hacen literatura, quienes la enseñan y quienes la promocionan: que cuestionar la utilidad de la literatura es ignorancia en su forma más pura.
Más tarde, al pensar en ello, comprendí que lo que Kelechi planteó ese día fue una pregunta mucho más profunda y mucho más importante.
¿Tiene importancia la literatura? ¿Es útil?
Podemos seguir hablando de literatura como un culto que no puede cuestionarse, o podríamos suavizar los límites de nuestras definiciones. ¿Qué significa ser útil? ¿Acaba la utilidad en lo concreto?
Los humanos no somos una colección de huesos y carne lógicos. Somos seres emocionales en igual medida que seres físicos. La utilidad debería estar vinculada a todas las partes que nos hacen humanos.
Ojalá le hubiera dicho a Kelechi aquel día lo que pienso ahora, que nuestra definición de útil se queda demasiado corta.
La literatura nos enseña. La literatura importa.
Leo para que me consuelen, leo para que me conmuevan, leo para que me recuerden la gracia, la belleza y el amor, pero también el dolor y la pena. Y todas estas cosas importan. Todas son lecciones útiles.

27/02/18

Machismo e racismo a un tempo




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26/04/17

O día a día do racismo

Seguramente, non sabemos que estamos a falar dun xeito racista. Moha Gerehou explica neste vídeo a orixe racista destas expresións que se utilizan a cotío.


16/06/16

The DNA Journey


Un vídeo que pretende rematar co racismo e os estereotipos, tan presentes nunha sociedade que debería erradicalos. Da web de viaxes "Momondo"





Con subtítulos en castelán

17/04/16

La hija de la criada

Seguindo a vehemente recomendación da miña prezada ex-alumna Ana Colmeiro, lin este libro de Barbara Mutch, La hija de la criada que publica Alianza editorial. E tiña toda a razón Ana coa súa suxentión xa que paga moito a pena deterse na súa lectura. Un libro que nos achega ao réxime do apartheid surafricano na boca dunha criada negra e da súa señora branca. Hai que destacar que a verdadeira protagonista da novela é, desde logo, aquela que lle dá título ao libro, e que conta a súa experiencia en primeira persoa, incluíndo anacos do diario da señora que tanto quere, Cathleen, facéndoo en cursiva para que non haxa dúbida ningunha. O libro, ademais de falar de amor, de educación, de respecto e de boas e malas persoas, centrándose nas figuras femininas, sobre todo, que adquiren unha dimensión  moi relevante sobre as masculinas -aínda que estas sexan ás veces mesmo desencadeantes das situacións límite máis importantes da novela- reflicte as duras condición de vida da poboación negra do país africano e mesmo as diferenzas de cor xa que ser mestizo era un pecado máis grave e insolente que ser negro. Que xa é dicir!.
O apartheid trouxo consigo unhas desigualdades tan tremendas e unha situación tan escabrosa que aínda agora debemos sorprendernos coa maldade do ser humano (branco). A nosa protagonista deberá aprender a loitar e a sobrevivir.
Ás veces o ritmo da novela é un pouco brusco e cambia sen interseccións, mesmo o final semella un pouco abrupto, pero coido que paga a pena a súa lectura. Unha análise máis dos conflitos múltiples que o ser humano provoca cando deixa de ser humano. É dicir, a cotío.

13/01/16

Éxito por ser branca




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12/07/15

Frank T - Teorias , filosofias , explicaciones ...

Unha canción que deixa claro como o corpo das mulleres é utilizado como arma de guerra: patriarcado e capital, resultado fatal.
 "Un casco azul por ejemplo, va a un pais en guerra a pacificar y cuando ve el culo de una indígena solo piensa en infraccionar. Infracciona violando, abusando, pegando, pero al ser un casco azul tal acto está justificando. Total, se trataba de una sucia adolescente maloliente africana que no vale na de nada ante el poder pacificador de un casco azul perteneciente a la gran y poderosa armada norteamericana".

08/07/15

Nona Faustine

Impactantes imaxes da artista Nona Faustine, que posa núa en lugares relacionados coa venda de escravos en Nueva York, un proxecto fotográfico e performativo que expón temas tan actuais como o racismo e o uso sociopolítico do corpo das mulleres (visto no Facebook de Yolanda Domínguez)


 “Venus of Vlacke bos”, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Even The Comfort of a Stone Would Be A Gain”, Atlantic Coast, Brooklyn, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“Judgement Day”, 60 Supreme Court, New York City, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

Like A Pregnant Corpse The Ship Expelled Her Into The Patriarchy” (Atlantic Ocean Coast of Brooklyn, NY), from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine


From Her Body Came Their Greatest Wealth”, Wall Street, New York, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustin


"From Her Body Came Their Greatest Wealth”, Wall Street, New York, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“On This Spit Of Land Massa and I Reside”, Pre-revolutionary Dutch Cemetery, Brooklyn, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“Over My Dead Body”, New York City Hall, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

“They Tagged the Land With Trophies and Institutions From Their Conquests”, New York City Hall, from the White Shoes series, Copyright Nona Faustine

27/06/15

Una rosa negra

Combel publica este libro moi sinxelo para que os máis pequenos coñezan personaxes destacados da nosa historia, como é o caso de Rosa Parks. Una rosa negra. Rosa Parks é de Montse Ganges e está ilustrado por Imma Pla nun pequeno pop-up con páxina despregable. Un texto moi sinxleo é o encargado de presentar un acto de resistencia pacífica que se convertirá no primeiro paso contra a segregación racial e nos aclarará en que consiste ser unha verdadeira heroína: non cómpren superpoderes pero si consegue facernos mellores.




09/01/15

Anuncios de vergoña

 A publicidade é desde principios do século XX unha poderosa forza capaz de dar forma ás actitudes e os comportamentos da sociedade. 
Aínda que un gran poder implicar unha gran responsabilicade, nos primeiros anos do século XX era algo que os publicistas non entendían tan ben. Bored Ponda recolle unha serie de anuncios antigos que fan que a publicidade de hoxe en día pareza totalmente inofensiva. Con alusións sexistas, racistas e comentarios ofensivos.


1. Cuando más duro trabaja una mujer más guapa está

2. Los hombres preguntan “¿es guapa?”, no “¿es inteligente?

3. ¿Tu mamá no te lava con jabón Fairy?

4. Vamos a usar “Chlorinol” y ser como el negro blanco

5. Gotas de cocaína para el dolor de muelas. ¡Cura instantánea!

6. Mantenla en el lugar que le pertenece

7. El cerdo pródigo

8. Muéstrale que es un mundo de hombres

9. El chef lo hace todo menos cocinar, ¡para eso están las mujeres!

10. Tenemos a los clientes más jóvenes del negocio

11. Para empezar mejor en la vida, empieza Cola antes

12. No te preocupes cariño, no has quemado la cerveza

13. ¡Los hombres son mejores que las mujeres!

14. Si tu marido algún día se da cuenta que no pruebas en la tienda el café más fresco

15. Más doctores fuman Camel que cualquier otro cigarrillo

16. Más doctores fuman Camel II

17. Sóplale en la cara y te seguirá a cualquier parte

18. Empieza pronto. Aféitate a ti mismo

19. Está bien tener una chica por casa

20. Porque la inocencia es más sexy de lo que piensas

21. MOPC

22. Papa Noel fumando

23. Feliz Navidad para todos los fumadores

24. Protege a tu hijo de mojar la cama con los calzoncillos StayDry

25. ¿Es siempre ilegal matar a una mujer?
– VIA: MARKETING DIRECTO

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29/09/14

Sempre hai un lugar para a poesía (CXVII)



"Hombre de color"...

Querido hermano blanco:

cuando yo nací, era negro,
cuando crecí, era negro,
cuando estoy al sol, soy negro,
cuando estoy enfermo, soy negro,
cuando muera, seré negro.

En tanto que tú, hombre blanco
cuando tú naciste, eras rosa,
cuando creciste, eras blanco,
cuando te pones al sol, eres rojo
cuando tienes frío, eres azul
cuando tienes miedo, te pones verde,
cuando estás enfermo, eres amarillo,
cuando mueras, serás gris.

Así pues, de nosotros dos,

¿quién es el hombre de color?
 
 
De Léopold Sédar Senghor, poeta de Senegal

22/11/13

Swing Of Change

16/11/11

El autobús de Rosa


Tan pronto como vin este libro pensei inmediatamente en Agustín Fernández Paz. Un álbum ilustrado, sinxelamente precioso, que sei que lle vai encantar porque fala da historia de Rosa Parks, unha persoa esencial na historia da humanidade e que eu coñecín grazas a un correo del hai tempo e que ilumina a portada do seu último libro.
Estou falando de El autobús de Rosa de Fabrizio Silei con ilustracións de Maurizio A. C. Quarello, publicado por Barbara Fiore. O libro achéganos a historia de Rosa Parks dende a perspectiva dunha testemuña que estivo alí e non tivo o mesmo coraxe ca ela, algo que desexa transmitir ao seu neto. Por iso, afirma, el non forma parte da historia e ela si, xa que a valentía que ela amosou non é común.
O autobús consérvase no Museo Henry Ford en Michigan.
As ilustracións son fantásticas, semellan cadros feitos a pastel, sen cores para a parte histórica e con cores na época actual cando vemos a historia do avó e o neto.






04/05/11

Rap contra o racismo

Desta volta teño que dar as grazas ao meu ex-alumno Dani, xa que el quen me manda a entrada para hoxe. Dani. O que sempre escribía ben. O que nunca estudaba nada. O que nunca cometía faltas de ortografía. O que segue aí, do outro lado.
Moitas grazas. Teño a profesión máis bonita do mundo, sobre todo con alumnado coma ti.

21/02/11

Sen palabras

30/11/10

Que esperabas?

Cant@s de vós agardabades outro final para esta historia?
Contundente.


30/08/10

Ébano

Se de algo me lamento é de ter tardado tanto en ler a Ryszard Kapuscinski. Case diría máis, e en contra das lecturas obrigatorias, Ébano debería selo para toda a poboación. Para comprendermos mellor o dano que lle levamos feito a África. Para entender mellor ese continente. Para sermos máis humanos.
Kapuscinski escribe desde a realidade do cotián, dende a óptica do xornalista que vive -e malvive- ao pé dos seus personaxes, posto que o que lemos non é unha novela aínda que semella... e ogallá o fose. Non, lemos a realidade da crueldade humana, da natureza salvaxe -sempre menos salvaxe ca nós-, da extensións sen fin, da ignorancia, da superstición, e das consecuencias da opresión dos occidentais.
Ébano é un libro de viaxes, é un longo artigo xornalístico, é literatura, é relato histórico, é información... é imprescindible para achegarse e comprender África, para sermos quen de asumir que os "brancos" levamos feito tanto mal aos "negros" que nunca poderemos ser perdoados.

“Después de observar a los mosquitos durante muchos años (o más bien, durante muchas noches), he llegado a la conclusión de que estos seres deben de tener muy arraigado el instinto suicida, una necesidad incontrolada de autodestrucción que hace que al ver la muerte de su predecesor (en realidad de su predecesora, pues son las hembras del mosquito las que nos atacan y transmiten la malaria), en vez de renunciar, de perder las ganas de guerrear, todo lo contrario, claramente excitados –o sea excitadas- y desesperadamente decididos –o sea decididas-, se lanzan uno tras otro –una tras otra- a una muerte inmediata e inevitable.”

“Es un hecho que lo que más nos impacta de la gente que encontramos en países como Ruanda es un profundo provincialismo en su manera de pensar. Y es que nuestro mundo, aparentemente global, a la hora de la verdad no es sino un conglomerado de cientos de miles de provincias de lo más diverso y que no tienen ningún punto de encuentro. El viaje por el mundo es un peregrinar de una provincia a otra, y cada una de ellas es una estrella solitaria que brilla sólo para sí misma. Para la mayoría de la gente que vive allí, el mundo real se acaba en el umbral de su casa, en el límite de su aldea o, todo lo más, en la frontera de su valle. El mundo situado más allá no es real ni importante, ni tan siquiera necesario, mientras que el que se tiene a mano, el que se abarca con la vista, aumenta ante nuestros ojos hasta alcanzar el tamaño de un cosmos tan inmenso que nos impide ver todo lo demás. “

Habíamos entrado en la inmensa llanura de Serengeti, la más grande concentración de animales salvajes. Mirásemos por donde mirásemos, por todas partes aparecían nutridas manadas de cebras, antílopes, búfalos, jirafas… Y todas estas bestias se pasan la vida paciendo, correteando, brincando y galopando. Unos cuantos leones permanecían inmóviles al borde de la carretera, algo más lejos se veía una manada de elefantes y mucho más alejados, casi en la línea del horizonte, un leopardo corriendo a grandes saltos elásticos. Todo aquello parecía increíble, inverosímil. Como si uno asistiera al nacimiento del mundo, a ese momento particular en que ya existe el cielo y la tierra, cuando ya hay agua, vegetación y animales salvajes pero aún no han aparecido Adán y Eva. Y precisamente aquí se contempla ese mundo recién nacido, un mundo sin el hombre, y por lo tanto sin el pecado; y es aquí, en este lugar, donde mejor se ve, y tal cosa es una experiencia inolvidable.

11/08/10

Publicidade racista

Se onte falabamos de publicidade sexista, hoxe ímolo facer de publicidade racista. Menos mal que esta está hoxe en día algo máis superada. Fixádevos nos claros roles que adxudicaban aos negros:





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